Una lesión de rodilla de las peores para Fathy Zizo
89 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Masr El Makasa pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Masr El Makasa tiene que sacar un resultado de donde sea.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Alberto Joshimar Acosta, y el técnico lo permitió.
Plantilla14/09/2026
Palabras en el entrenamiento del Masr El Makasa sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Abdallah Hamdi está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Una lesión de rodilla de las peores para Fathy Zizo
96 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Masr El Makasa pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
La oferta de Police Union por Abdallah Hamdi se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Masr El Makasa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ahmed El Sheikh estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Salah Tarek ya tiene su respuesta de Masr El Makasa; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Masr El Makasa, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Salah Rico tiene 35 y ya no le queda nada por demostrar. Le queda saber dónde colocarse, cuándo bajar el ritmo y qué decir en el descanso, y nada de eso sale en una gráfica física.