26 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Saba pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Saba cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Hossein Mohammadi, y el técnico lo permitió.
«Veo todos los partidos de Saba desde aquí. Eso lo dice todo sobre dónde tengo la cabeza». La cesión en Naft Tehran sigue su curso, pero el corazón nunca hizo el viaje.
Mohammad Azmoun se lesiona los ligamentos de la rodilla: 47 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 47 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Saba cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Veo todos los partidos de Saba desde aquí. Eso lo dice todo sobre dónde tengo la cabeza». La cesión en Naft Tehran sigue su curso, pero el corazón nunca hizo el viaje.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Naft Tehran tiene que sacar un resultado de donde sea.
Joazhiño Arroé estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Ariel Harush, y el técnico lo permitió.
Lo más difícil de tener 20 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Reza Gholizadeh no lo necesitó: 8.12, y parecía el más cómodo del campo.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Saba, y no se va a retirar.
Hossein Mohammadi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Tiene 20 años, y los informes de los ojeadores coinciden en la única línea que importa: el techo. Fichajes así son décimos de lotería escritos por profesionales.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Mohammad Jahanbakhsh entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
Con 20 años se mide con el resto de los chavales de la categoría y sale por delante. La versión adulta de este premio es adonde al club le gustaría que llevara.