El Sharjah no quería vender y la cifra es la razón por la que lo hizo. $1.6M por Saeed Khalfan, y la exigencia que llega con él no la suaviza ningún periodo de adaptación.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Sharjah quería más de $26.0K y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
Nadie hace un documental sobre un isquiotibial y todo el mundo en esto lo teme. En el Al Shabab irán con cuidado con la fecha de vuelta, porque la segunda siempre es peor que la primera.
Mercado13/08/2029
Junior Horé tiene permiso para buscarse otro sitio
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Al Shabab ha sido explícito sobre la situación de Junior Horé, que es más de lo que reciben muchos.
Plantilla13/08/2029
Palabras en el entrenamiento del Al Shabab sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Abdalla Ghanim está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Al Shabab tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Ahmed Yaqoob firme algo — un contrato en Al Shabab o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
En breve
El banquilloJunior Horé llama a la puerta del técnico
La cifra aprobada no bastaba. La directiva ha vuelto a reunirse y ha subido su propia oferta hasta $33.4K: un club que quiere a Favour Ogbu lo suficiente como para preguntar dos veces.
Al Wahda quería más de $31.0K y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
Ahmed Al Kamali estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Lo que era una noticia de contraportada es ya asunto del graderío, y el graderío no entiende de matices. En Al Shabab querrían resolverlo antes de que sea la única pregunta.
Se le ha ido el desconcierto, el idioma va llegando y discute en los entrenamientos como alguien que cuenta con estar aquí el año que viene. La mitad del valor de un fichaje es esto, y nada de ello aparece en el traspaso.
Al Jazira volvió a ver a Ahmed Yaqoob el fin de semana, y esta vez ni se molestó en esconderse. Los clubes solo dejan de esconderse cuando quieren que el precio empiece a moverse.
25 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Al Shabab pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Se va al Al Wasl, el club tiene $3.0M que el viernes no tenía, y las tertulias ya han decidido cómo se sienten al respecto. Vender bien y vender a alguien al que querían no son la misma habilidad.
Al Wasl paga $3.0M, y la operación queda cerrada. El número luce en el balance; si luce en el campo es la pregunta de la próxima temporada.
Plantilla16/07/2029
Ahmed Yaqoob sufre una lesión muscular: 15 días de baja
La lesión que siempre vuelve, de la que siempre se regresa con prisa y que en silencio cuesta más carreras que las dramáticas. 15 días es la estimación; la cifra honesta depende de si alguien tiene paciencia.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Al Shabab trata con un hombre que quiere otro país.
40 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Al Shabab pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Al Shabab, y no se va a retirar.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Al Ain lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Al Shabab nadie finge estar haciéndolo.
Al Shabab preguntó y Estoril Praia dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Al Shabab, otra semana sin la firma de Rodrigo Xavier.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
En breve
DirectivaDía de incorporaciones en la cantera del Al Shabab
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Al Shabab donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
Quedan 2 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Al Shabab puede pedir y sube el sueldo que Abdullah Mabkhout puede exigir.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Ahmed Yaqoob. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Al Shabab querrían reconocer. Se le nota los sábados.
Puesto 5 con 42 puntos, y las plazas que dan billete europeo lo bastante cerca como para contarlas. Las temporadas así se deciden en dos resultados de abril, y el club sabe cuáles.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Majid Surour
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Al Shabab nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Ahmed Al Kamali y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Abdullah Mabkhout, y el técnico lo permitió.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Al Shabab lo saben.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Al Shabab saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Mansoor Al-Harbi ha apuntado la fecha.
Abdullah Mabkhout estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Al Shabab, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Ahmed Yaqoob. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Puesto 5, 42 puntos, y un tramo final que decide si la próxima temporada tiene noches de jueves. Nadie lo llama todavía una carrera, que es lo que se dice cuando se está en una.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Abdullah Mabkhout será jugador de otro club este fin de semana, y en Al Shabab las despedidas han empezado en voz baja.
Abdullah Mabkhout y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Mansoor Al-Harbi ha apuntado la fecha.
Quedan 2 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Al Shabab puede pedir y sube el sueldo que Youssoufou Niakaté puede exigir.
«Ahora veo los entrenamientos de otra manera. Me sorprendo pensando por qué hacemos este ejercicio.» A los 35, así empezó casi todo el que hoy está en un banquillo.
«Júzguenme por él». Un entrenador no dice algo así por accidente: traslada la presión de los hombros de Abdullah Mabkhout a los suyos, y ambos lo saben.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Con 4 jugadores fuera con sus selecciones, las sesiones son pequeñas y el entrenador por fin se oye a sí mismo. Es la única pausa de la temporada, y nunca acaba de parecerlo.
Walid Khalfan y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Directiva26/03/2029
Los sueldos se tragan el 85% de los ingresos de Al Shabab
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
A Ahmed Obaid le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Ahmed Yaqoob. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Quedan 4 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Al Shabab puede pedir y sube el sueldo que Abdullah Mabkhout puede exigir.
Una convocatoria halaga al jugador y al club que lo formó en la misma frase. En Al Shabab lo quieren de vuelta de una pieza y saben que nadie va a consultarles.
Partido26/03/2029
El fútbol continental está al alcance de Al Shabab
42 puntos desde el puesto 5. El título es asunto de otros y el descenso es problema de otros; lo que queda es la discusión sobre pasaportes.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Ali Khalfan
El banquilloWalid Khalfan llama a la puerta del técnico
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Abdullah Mabkhout será jugador de otro club este fin de semana, y en Al Shabab las despedidas han empezado en voz baja.
Notas de los jugadores12/03/2029
La edad todavía no ha alcanzado a M’Baye Niang: 7.87
A los 34 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.87 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Rodrigo Xavier, y el técnico lo permitió.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
20 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Al Shabab pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Youssoufou Niakaté será jugador de otro club este fin de semana, y en Al Shabab las despedidas han empezado en voz baja.
Tiene 21 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Al Shabab nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Abdullah Mabkhout ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
El banquillo12/02/2029
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑3, pronunciadas por Ismail Khalfan ante una sala que ya las había oído.
Peto de calentamiento, noventa minutos mirando, y un apretón de manos al final que no engañó a nadie. Los partidos grandes dicen en quién confía un técnico; este se lo dijo a Ali Khalfan.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Al Ahli conserva a su hombre, y Al Shabab vuelve a una lista con un nombre tachado.
Una consulta de cesión a Al Nasr: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
Una consulta de cesión a Al Ain: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Youssoufou Niakaté, y el técnico lo permitió.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Al Shabab trata con un hombre que quiere otro país.
Ya se había levantado el cartel del añadido, la victoria estaba descontada, y entonces marcó Al Ahli. No hay peor minuto para encajar, y el estadio se vació en el silencio que sigue a uno de esos.
Acabó 2‑2, y de alguna manera siempre pareció que acabaría así. Una de esas tardes en las que la tabla se mueve menos que los ánimos.
El banquillo25/12/2028
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Ismail Khalfan eligió la versión del vaso medio lleno del 2‑2; la afición se fue con la otra.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.
Toca Al Nasr, y hay un hombre en el vestuario de Al Shabab que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Al Shabab saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Regates completados: 17. Cada vez que recibía, alguien tenía que decidir, y cada vez la decisión fue la equivocada.
Directiva04/12/2028
En Al Shabab el 99% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Al Shabab, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Majed Al Junaibi: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Al Shabab necesitando que juegue como si nada de eso importara.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Al Shabab lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Majid Surour ya tiene su respuesta de Al Shabab; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Majid Surour, y el técnico lo permitió.
Algunos partidos los decide un instante; este lo decidió un hombre. 7.68 en la ficha, y la afición del Al Shabab se fue a casa repitiendo un nombre.
El banquillo27/11/2028
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Ismail Khalfan fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Al Shabab hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A un centrocampista se lo mide por si el equipo funciona cuando él está en el campo, algo casi imposible de ver y completamente obvio a posteriori. 11 acciones, 7.27, y un entrenador que no volverá a cambiarlo con prisas.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑3, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
24 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Al Shabab pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Al Shabab no han contestado, que también es una forma de contestar.
Regates completados: 21. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
A un centrocampista se lo mide por si el equipo funciona cuando él está en el campo, algo casi imposible de ver y completamente obvio a posteriori. 11 acciones, 6.81, y un entrenador que no volverá a cambiarlo con prisas.
El banquillo30/10/2028
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑2 Ismail Khalfan salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
33 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Al Shabab pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Regates completados: 23. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Al Shabab nadie finge estar haciéndolo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Nota de 7.85 en una tarde que corrió del primer al último pitido. Fallara lo que fallara en Al Shabab, el mejor del campo era suyo.
El banquillo23/10/2028
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Ismail Khalfan, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Yousif Ahmed, y el técnico lo permitió.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Omar Khribin y Al Shabab acuerdan 2 años más.
Nota de 7.94. Hay un tipo de atacante cuyo valor solo aparece cuando cuentas en qué participó en vez de qué remató, y este es el día en que ese argumento se demuestra solo.
Defender era opcional y nadie ejerció la opción. 7 goles entre el Al Shabab y Baniyas, y ni uno solo de los que pagaron la entrada pedirá que le devuelvan el dinero.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Bruno. 3‑2 ante Al Dhafra, y la ovación final fue sobre todo suya.
Majed Al Junaibi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
En breve
DirectivaLos sueldos se llevan el 87% de lo que ingresa Al Shabab
El entrenador ha reordenado su cabeza y Khalid Al-Hashmi ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
El banquillo02/10/2028
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Ismail Khalfan no lo escondía tras el 1‑1, y en el vestuario de Al Shabab tampoco lo escondía nadie.
Ali Khalfan se lesiona los ligamentos de la rodilla: 19 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 19 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 2‑1, Ismail Khalfan podía permitirse ser generoso.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Hamdan Al Kamali entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Toca Al Wasl, y hay un hombre en el vestuario de Al Shabab que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Ahmed Yaqoob firme algo — un contrato en Al Shabab o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Ali Khalfan se lesiona los ligamentos de la rodilla: 26 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 26 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
$110.0K era lo máximo que el club iba a pagar y Al Dhafra pedía más. Operaciones así resucitan en la última semana del mercado más o menos la mitad de las veces, y todos los implicados lo saben.
«Veo todos los partidos de Al Shabab desde aquí. Eso lo dice todo sobre dónde tengo la cabeza». La cesión en Sharjah sigue su curso, pero el corazón nunca hizo el viaje.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Abdullah Mabkhout ha apuntado la fecha.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Al Shabab tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Al Shabab pueden fingir no haber oído.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Majid Surour, y el técnico lo permitió.
«No me fui a mirar desde el banquillo. Quiero volver a Al Shabab y pelear mi sitio.» 0 partidos de 9 en Sharjah dicen el resto.
Plantilla14/08/2028
5 caras nuevas y el Al Shabab todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Al Shabab saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Una lesión de rodilla de las peores para Ali Khalfan
24 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Al Shabab pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Al Shabab, y no se va a retirar.
31 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Al Shabab pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Ahmed Yaqoob y Al Shabab acuerdan 4 años más.
Abdullah Mabkhout estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Una consulta de cesión a Al Shaab: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Al Shabab, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Donald Molls ya tiene su respuesta de Al Shabab; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Fernando Barbosa firme algo — un contrato en Al Shabab o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
En un vestuario las cifras no se quedan en secreto. No pide más de lo que vale; pregunta por qué el de al lado vale más, y Al Shabab no tiene una buena respuesta.
La oferta de Emirates Club por Fahad Mabkhout se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Al Shabab preguntó y Baniyas dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
La cifra aprobada no bastaba. La directiva ha vuelto a reunirse y ha subido su propia oferta hasta $166.9K: un club que quiere a Bernard Faye lo suficiente como para preguntar dos veces.
La persecución de Mansoor Al-Harbi terminó con $380.0K cambiando de manos y Al Dhafra sin razones para decir que no. La afición juzgará el precio de la única manera que importa: los sábados.
La oferta llegó a Baniyas esta semana y a ellos les toca responder. Las primeras ofertas rara vez se hacen para que salgan; se hacen para saber con qué fuerza se cierra la puerta.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Al Shabab lo saben.
Sharjah quería más de $6.3M y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
La persecución de Bruno terminó con $2.8M cambiando de manos y Sharjah sin razones para decir que no. La afición juzgará el precio de la única manera que importa: los sábados.
El acuerdo con Al Dhafra está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
La grada12/06/2028
El Al Shabab gasta $2.8M en el fichaje que la ciudad quería
Es la secuencia más rara del fútbol: la afición pide algo y el club va y lo hace. $2.8M por Bruno, y durante una semana nadie se queja de nada.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Al Shabab, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Hay un nivel en el que a un futbolista dejan de ponerlo a prueba y empiezan solo a contenerlo, y él llegó ahí hace ya tiempo. En el Al Shabab lo saben, y también todos los que lo ven.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Fernando Barbosa firme algo — un contrato en Al Shabab o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Una lesión de rodilla de las peores para Omar Khribin
15 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Al Shabab pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Una temporada entera siendo el mejor jugador de 21 años que nadie en esta liga podía poner sobre un campo. Lo tiene Al Shabab, y ahora lo saben todos los demás.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Fernando Barbosa y Al Shabab acuerdan 5 años más.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Al Shabab saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Omar Khribin se lesiona los ligamentos de la rodilla: 45 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 45 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Youssoufou Niakaté estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Hamdan Al Kamali entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Al Shabab saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Al Shabab. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
78 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Al Shabab pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Al Shabab no han contestado, que también es una forma de contestar.
Nasser Omar y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Abdullah Mabkhout entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Toda racha termina una tarde que alguien había apuntado como trámite. Esta duró 8 partidos: los bastantes para que la ciudad dejara de contarlos, y los justos para que recuerde exactamente quién la paró.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Al Shabab trata con un hombre que quiere otro país.
«Veo todos los partidos de Al Shabab desde aquí. Eso lo dice todo sobre dónde tengo la cabeza». La cesión en Al Nasr sigue su curso, pero el corazón nunca hizo el viaje.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Regates completados: 25. Hacia el minuto setenta aparece en la cara de un lateral una desesperación muy concreta, y ahí estaba.
Directiva07/02/2028
Cierra el mercado en Al Shabab: 4 de alta, 3 de baja
Ha pasado la hora límite y la plantilla es la que es. Altas, 4; bajas, 3; y todo lo demás que se publicó sobre este club el mes pasado fue un rumor que se quedó en rumor.
Ya son 8 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
10 partidos invicto como local. Los visitantes llegan ya hablando del ambiente, que suele ser la señal de que han perdido medio partido antes del saque inicial.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Al Shabab, y no se va a retirar.
Abdullah Mabkhout estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Partido22/01/2028
El Al Shabab convierte su casa en un mal sitio para visitar
9 sin derrota sobre su césped. El campo no ha cambiado; la grada sí: más ruidosa antes y más rápida en notar cuándo el rival preferiría estar en otra parte.
Tiene 23 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Ahmed Yaqoob. 2‑0 ante Al Dhafra, y la ovación final fue sobre todo suya.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Al Shabab lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Al Shabab lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Al Shabab lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Baniyas, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Al Jazira conserva a su hombre, y Al Shabab vuelve a una lista con un nombre tachado.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. Hamdan Al Kamali la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Al Shabab lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Abdullah Mabkhout, y el técnico lo permitió.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Rodrigo Xavier entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
El banquillo27/12/2027
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Ismail Khalfan eligió la versión del vaso medio lleno del 1‑1; la afición se fue con la otra.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Al Shabab tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Ahmed Yaqoob firme algo — un contrato en Al Shabab o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
1‑2 ante Al Jazira, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al Shabab cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. Fernando Barbosa la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Media liga jugada, puesto 8, 17 puntos en el casillero. Multiplicarlo por dos es la cuenta que ha hecho todo aficionado y la única que nadie en el club hará en voz alta.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Majed Al Hammadi y Al Shabab acuerdan 3 años más.
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Al Shabab nadie finge estar haciéndolo.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Al Shabab, y 4 partidos en 18 dicen que se ha ganado que le escuchen.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Al Shabab, otra semana sin la firma de Abdullah Mabkhout.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Al Shabab lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Majid Surour marcó, fue calificado con 7.94 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Rafael Figueiredo tiene 19 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 2‑3, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Plantilla08/11/2027
Una lesión de rodilla de las peores para Amer Mabkhout
22 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Al Shabab pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Dos goles y un 8.03 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
La racha sin perder llega a 6. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
Abdullah Mabkhout y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Ahmed Yaqoob la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Regates completados: 17. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
El premio es poca cosa con un significado grande: durante cuatro semanas nadie en esta categoría hizo mejor su trabajo. Al Shabab tienen el trofeo en una estantería y al jugador en el once.
En breve
PlantillaUn sitio en el once del mes para Omar Khribin
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Al Shabab dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Notas de los jugadores25/10/2027
La edad todavía no ha alcanzado a Omar Khribin: 7.86
A los 33 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.86 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
Abdullah Mabkhout estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Ismail Khalfan tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Al Shabab hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Dos goles y un 8.74 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Omar Khribin. 3‑1 ante Al Fujairah, y la ovación final fue sobre todo suya.
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Youssoufou Niakaté y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.