Richard Madatov, 17 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.84
Un 7.84 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 17. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Namig Ismayilov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 17 años que siente suyo. Richard Madatov la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Ruslan Ismayilov entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de AZAL, y no se va a retirar.
Lo más difícil de tener 19 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Tamkin Abdullayev no lo necesitó: 7.67, y parecía el más cómodo del campo.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el AZAL cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los 19 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Namig Ismayilov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
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1 canteranos reciben dorsal del primer equipo en el AZAL
La mañana en que el camino deja de ser un folleto y se convierte en una alineación. La mayoría no estará aquí dentro de tres años; todos han hecho ya la parte difícil, que era llegar a hoy.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Eddy Amirguliyev ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
Nada de esto saldrá en una nota de prensa. Un plan subió, volvió rechazado, y la versión del club que habría existido dentro de tres años dejó de ser posible en silencio.
En breve
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Nadie hace un documental sobre un isquiotibial y todo el mundo en esto lo teme. En el AZAL irán con cuidado con la fecha de vuelta, porque la segunda siempre es peor que la primera.
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Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Namig Ismayilov está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el AZAL cosas que tardan más de una semana en retirarse.