«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Lokomotiv Gomel no han contestado, que también es una forma de contestar.
Lokomotiv Gomel preguntó y BATE dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
Lokomotiv Gomel pasaron un mes intentando colocarlo y nadie devolvió la llamada. Entrena con un vestuario que ya le ha dicho dónde está, y las dos partes empiezan la cuenta atrás para el siguiente.
En breve
El banquilloIvan Stasevich conserva el voto de su entrenador
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Lokomotiv Gomel, y no se va a retirar.
Ha pasado la hora límite y la plantilla es la que es. Altas, 0; bajas, 2; y todo lo demás que se publicó sobre este club el mes pasado fue un rumor que se quedó en rumor.
Se le ofreció un contrato y lo declinó. Si fue la ficha, el papel o la ciudad, nadie en Dnepr Mogilev lo dice, y a nadie en Lokomotiv Gomel le divierte adivinarlo.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 21 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Neman conserva a su hombre, y Lokomotiv Gomel vuelve a una lista con un nombre tachado.
Algunos partidos los decide un instante; este lo decidió un hombre. 7.82 en la ficha, y la afición del Lokomotiv Gomel se fue a casa repitiendo un nombre.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 1‑1, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
En breve
Notas de los jugadoresNadie pudo acercarse a Radomir Yarygin
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Lokomotiv Gomel, y no se va a retirar.
Hay goles que ganan partidos y goles que se los quitan a otro. Uladzimir Yablonski marcó en el minuto 87, Ostrovets ya pensaba en el viaje de vuelta, y el Lokomotiv Gomel se lo llevó todo.
Mikita Shikavka estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Lokomotiv Gomel preguntó y Gomel dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Uladzimir Yablonski. 1‑0 ante Ostrovets, y la ovación final fue sobre todo suya.
Una consulta de cesión a Neman: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
Dos de los goles llevaban su nombre en alguna parte, que es la tarde que un entrenador quiere de cualquiera a quien pida crear y rematar. 7.81 y 2 participaciones.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Gomel conserva a su hombre, y Lokomotiv Gomel vuelve a una lista con un nombre tachado.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Uladzislau Balanovich. 2‑1 ante Uni-X Labs, y la ovación final fue sobre todo suya.
Lokomotiv Gomel ha hecho la llamada a Neman. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
El acuerdo con Torpedo-BelAZ está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Radomir Yarygin y Lokomotiv Gomel acuerdan 3 años más.
Pavel Shikavka estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Gomel conserva a su hombre, y Lokomotiv Gomel vuelve a una lista con un nombre tachado.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Plantilla10/08/2026
Palabras en el entrenamiento del Lokomotiv Gomel sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Uladzislau Balanovich está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Radomir Yarygin entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Lokomotiv Gomel cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
A Slavia Mozyr le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
El banquillo03/08/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Mikita Martynovich, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Radomir Yarygin entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.