Un 8.66 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
5 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Padideh cosas que tardan más de una semana en retirarse.
13 goles y una media de 7.27 en la temporada. Un estado de forma así se nota mucho más allá de esta ciudad.
El banquillo14/12/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Mehdi Khodadad, sobre una victoria por 3‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
En breve
PlantillaPalabras en el entrenamiento del Padideh sobre quién trabaja
Saba querrá olvidar esto cuanto antes: 5‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Padideh fue despiadado como lo son los equipos buenos.
Un 10.00 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 7.89 con 34 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Pejman Jahanbakhsh y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Lo más difícil de tener 21 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Pejman Jahanbakhsh no lo necesitó: 8.62, y parecía el más cómodo del campo.
Una media de 7.67 en un primer equipo para el que le sobran varios años de juventud. Padideh tienen algo, y a estas alturas lo ha visto toda la categoría.
Pejman Jahanbakhsh estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Ashkan Jahanbakhsh. 2‑1 ante Malavan, y la ovación final fue sobre todo suya.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Mehdi Khodadad sobre una tarde de 2‑1 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
Regates completados: 19. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
La directiva ha respondido con dinero en lugar de con ánimos, que es la única respuesta que un entrenador quiere. Gastarlo bien ya es problema exclusivamente suyo.
El banquillo02/11/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Mehdi Khodadad ante una sala que ya las había oído.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Pejman Jahanbakhsh sale de esa comparación dentro del equipo, y el Padideh se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
Una media de 7.53 a una edad en la que casi todos los de su quinta siguen en el filial. En Padideh saben lo que tienen, y a estas alturas ya lo sabe todo el mundo.
Dos equipos de lo alto de la tabla, una tarde, y un mes de conversaciones resuelto en noventa minutos. Padideh no usará la palabra título esta semana y no dejará de pensarla.
Mohammad Dejagah estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
Plantilla12/10/2026
Milad Cheshmi choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Mehdi Nekounam firme algo — un contrato en Padideh o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Padideh cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Padideh cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Mehdi Nekounam puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Padideh, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.