«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Maor Levi, y el técnico lo permitió.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Pedrinho está en ella.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Wylan Cyprien firme algo — un contrato en Maccabi Netanya o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
En breve
PlantillaSe habla en la ciudad deportiva: Dolev Haziza
$3.1M sobre la mesa de Maccabi Haifa. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
Maccabi Netanya ha acudido a Hapoel Tel Aviv con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
Nadav Niddam y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Almog Atzili es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Eden David ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Almog Glazer lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Eli Levy lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Maccabi Netanya cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Entrena duro, dice lo que hay que decir y vuelve a un piso vacío. En el Maccabi Netanya nadie ha hecho nada mal, y por eso mismo es tan difícil de arreglar.