«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Almagro pueden fingir no haber oído.
$72.0K sobre la mesa de San Lorenzo. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Las cuentas se leen ahora con más atención que los resultados. Primero los sueldos y después la ambición: ese es el orden del día, y al entrenador ya se lo han dicho.
Un cambio en el banquillo no es una historia, son veinticinco. Esta es la de Erickson Lira: era el jugador de alguien y ahora tiene que ser el de otro, empezando de cero.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Almagro, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
No un contrato nuevo, no un dorsal nuevo: un lugar nuevo en la cabeza del entrenador, que es el único ascenso del fútbol que importa de verdad. Erickson Lira acaba de subir en él.
Argentinos Juniors ha aceptado el dinero. Lo que Almagro no tiene aún es al hombre, y entre aquí y la fotografía hay una conversación sobre la ficha que las dos partes temen.
Gino Barbieri estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla25/12/2028
Enzo Martínez choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Almagro preguntó y Defensa y Justicia dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Almagro saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Almagro ha hecho saber al mercado que Nicolás Camerlinckx está disponible. El anuncio no lleva precio, pero todos en el gremio saben más o menos lo que pone.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Almagro la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Una consulta de cesión a Independiente: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Mattia Ciancaglini entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Almagro puede pedir y sube el sueldo que Mattia Ciancaglini puede exigir.
Thiago López y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Almagro nadie finge estar haciéndolo.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Gino Barbieri y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Almagro puede pedir y sube el sueldo que Mattia Ciancaglini puede exigir.
25 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Almagro pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Almagro se está agotando.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Alexander Delgado estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Almagro cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Mattia Ciancaglini entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Lo que era una línea en la contraportada se ha convertido en cántico, y el cántico no es amable. En Almagro preferirían resolverlo con discreción, y de discreto ya no le queda nada.
Quedan 2 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Almagro puede pedir y sube el sueldo que Cobra puede exigir.
Unión de Santa Fe volvió a ver a Mattia Ciancaglini el fin de semana, y esta vez ni se molestó en esconderse. Los clubes solo dejan de esconderse cuando quieren que el precio empiece a moverse.
En breve
El banquilloEl técnico sale a defender a Erickson Lira
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Alexander Delgado estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Davit Gogebashvili, y el técnico lo permitió.
Quedan 2 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Almagro puede pedir y sube el sueldo que Mattia Ciancaglini puede exigir.
Ahora parece alguien que vive aquí y no alguien que viene a trabajar aquí. Ha costado casi toda una temporada, y en el Almagro la diferencia se ve desde la última fila.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Almagro se está agotando.
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«He dado todo aquí y necesito un reto nuevo.» La petición es formal, y la relación ya no volverá a ser exactamente la misma.
Notas de los jugadores25/09/2028
Claudio Salto, 33 años, hace retroceder el reloj: 7.84
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 7.84 con 33 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Almagro cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Tiene 22 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
5 partidos sin ganar es la clase de racha que cambia cómo una ciudad habla de su club, y Madryn fue la tarde en que se detuvo. Un resultado no arregla nada y con uno todo parece distinto.
Acabó 1‑0 y la tarde fue de Claudio Salto: apareció cuando importaba y es la razón de que los puntos se queden en Almagro.
Plantilla25/09/2028
Palabras en el entrenamiento del Almagro sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Alexander Delgado está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Gino Barbieri y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Daniel Marino tras el 1‑3, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
La afición se organiza contra la directiva de Almagro
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Almagro se está agotando.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Gonzalo Asis marcó, fue calificado con 7.87 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Almagro pueden fingir no haber oído.
Esto no es rotación. Cobra lleva tiempo fuera de los planes del entrenador, y en el Almagro ya nadie finge lo contrario.
Plantilla21/08/2028
Palabras en el entrenamiento del Almagro sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Alexander Delgado está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Almagro cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Daniel Marino tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
El cartel ya estaba arriba, las protestas habían empezado, y entonces el balón entró en el minuto 95. Güemes repasará cada segundo del descuento durante una semana.
Dos goles y un 8.91 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Gino Barbieri y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Acabó 2‑1 y la tarde fue de Tobias Canale: apareció cuando importaba y es la razón de que los puntos se queden en Almagro.
Plantilla13/03/2028
Gonzalo Asis choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Daniel Marino sobre una tarde de 2‑1 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Almagro pueden fingir no haber oído.
Gino Barbieri estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Gonzalo Asis estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Almagro, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Almagro cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Gianfranco Joannaz está en ella.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Almagro saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Gonzalo Asis estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Almagro cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El banquillo17/01/2028
Axel Pedrozo se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Almagro lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Aldo Rimbelitti entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Almagro saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Almagro pueden fingir no haber oído.
Vélez ha aceptado el dinero. Lo que Almagro no tiene aún es al hombre, y entre aquí y la fotografía hay una conversación sobre la ficha que las dos partes temen.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Almagro ha hecho la parte difícil con Independiente, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Plantilla03/01/2028
Palabras en el entrenamiento del Almagro sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Gonzalo Asis está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Tiene 17 años, y los informes de los ojeadores coinciden en la única línea que importa: el techo. Fichajes así son décimos de lotería escritos por profesionales.
Cobra tiene 18 años, y Almagro lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Federico Godoy y Almagro acuerdan 3 años más.