No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Luverdense cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Luverdense, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Luverdense saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Una cara nueva en su posición y una camiseta que creía suya, de repente en discusión. Luverdense no ha prometido nada, que es lo que prometen los clubes en esta fase.
Visita un equipo del puesto 9. El resultado no le hará la temporada a nadie y podría desbaratar en silencio la forma de una, y por eso el entrenador lleva viendo vídeo desde el domingo.
En breve
PlantillaDudas sobre Caio Fonseca en los entrenamientos
7 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Gutierrez, y el técnico lo permitió.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑3, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Luverdense saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
Nadie en el Luverdense insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Regates completados: 7. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.