«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Avtandil Arveladze y Chikhura acuerdan 3 años más.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Luka Kakulia está viviendo esa versión en el Chikhura, y suele notarse en el primer mes.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Shota Ananidze lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Levan Qazaishvili ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Nika Tsitaishvili lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Dato Janelidze lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Hay un nivel en el que a un futbolista dejan de ponerlo a prueba y empiezan solo a contenerlo, y él llegó ahí hace ya tiempo. En el Chikhura lo saben, y también todos los que lo ven.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Dato Mchedlidze tras el 0‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.