Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Osasuna todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
La oferta de Athletic Bilbao por Ante Budimir se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Osasuna, y no se va a retirar.
«Quiero jugar por títulos mientras las piernas me lo permitan». Nada en esa frase es una petición de traspaso, y nadie en Osasuna la escuchó como otra cosa.
Alejandro Catena estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Raúl Moro y Osasuna acuerdan 4 años más.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Raúl Moro está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
En breve
El banquilloIker Muñoz se lleva el toque del técnico
El banquilloLa salida del técnico deja a Ante Budimir a la intemperie
PlantillaUn sitio en el once del mes para Manuel Herrero
Dos goles y un 8.26 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 2‑1, Andrés Cabrera podía permitirse ser generoso.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Osasuna le dijo a Rufino Lucero que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Nadie en el Osasuna insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Flavien-Enzo Boyomo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Iker Muñoz, y el técnico lo permitió.
1 error, un gol y una noche delante de los mismos tres segundos. La verá hoy, mañana y probablemente en febrero, y cualquiera que haya jugado sabe en qué fotograma se queda parado.
El banquillo23/11/2026
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Jonathan Dubasin
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
La historia de la ambición al revés, la que nadie cuenta: un futbolista que quiere un estadio más pequeño, menos cámaras y una grada que no se vuelva en contra. No es debilidad, y rara vez se cuenta como otra cosa.