Franco Calabrese se lesiona los ligamentos de la rodilla: 17 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 17 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Alessio Luciani estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Valerio Boffelli entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Nadie en el Cavese insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
24 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Cavese pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Thomas Alberti lo produjo, y el 8.83 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Arezzo conserva a su hombre, y Cavese vuelve a una lista con un nombre tachado.
Todo fichaje lo espera y en todas las ruedas de prensa preguntan por él hasta que llega. Ha llegado, Cavese tiene a su hombre estrenado, y el segundo siempre es más fácil.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Filippo Nardi: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Cavese necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Cavese preguntó y San Martín dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Franco Calabrese ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Lorenzo Landi es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Valerio De Carli lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Gianmarco Neri es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Thomas Alberti, y el técnico lo permitió.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Cavese no lo retendrá fingiendo lo contrario.