No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Alavés cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Alavés puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 0‑0, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Toni Martínez. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
Jon Pacheco y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
A Antonio Sivera le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Bautista Arricau, y el técnico lo permitió.
15 veces se puso por medio. De los centrales se escribe cuando fallan y se los ignora cuando no, así que una tarde así hay que decirla en voz alta: él es la razón de que el marcador diga lo que dice.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 0‑0, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Real Madrid defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Lucas Boyé lo produjo, y el 8.33 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
5 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
7 goles. Los dos banquillos pasaron la segunda parte mirándose entre ellos más que al césped. Los puristas se quejarán del Alavés y de Real Sociedad por igual; los demás se lo pasaron en grande.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 3‑4, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
En breve
PlantillaUn club más pequeño le vendría bien ahora a Ander Guevara
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Alavés puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
Toni Martínez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Ander Guevara: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Alavés necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Lo siguiente, fuera de casa: Real Sociedad, puesto 18. Los aficionados que viajen hablarán de ello toda la semana, y los que no mirarán el móvil a las cinco menos diez.
En breve
PlantillaSe habla en la ciudad deportiva: Toni Martínez
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Regates completados: 25. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Alavés escucha una frase así exactamente como está construida.
Jon Pacheco y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
Plantilla02/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Alavés sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Facundo Garcés está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
A Antonio Blanco le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
En breve
El banquilloEl veredicto del entrenador
PlantillaAlavés, un equipo de desconocidos entre sí
Lo que vieneToni Martínez se enfrenta a su antiguo club
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Alavés lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
A los 22 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Jon Pacheco estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Miguel Rodríguez la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Hugo Novoa tiene 23 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Alavés cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Lucas Boyé firme algo — un contrato en Alavés o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Alavés. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Las cifras no se guardan en un vestuario y nunca se han guardado. No pide más de lo que vale: pregunta por qué el de al lado vale más, y en el Alavés esa pregunta es más difícil de responder.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Lucas Boyé quiere fútbol continental; si el Alavés puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Alavés cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Lucas Bersce tiene 21 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Regates completados: 15. Cada vez que recibía, alguien tenía que decidir, y cada vez la decisión fue la equivocada.
El banquillo28/09/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Oihan Méndez fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
9 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Antonio Blanco estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑3, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Alavés. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
En breve
PlantillaDenis Suárez ya sabe lo que gana el de al lado
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Alavés pueden fingir no haber oído.
Algunas tardes el portero es toda la defensa. 7 paradas, varias de esas que nadie espera ver hechas, y diez jugadores de campo que le deben una copa.
Objetivos de mercado14/09/2026
El cierre del mercado se lleva por delante el fichaje de Isma Ruiz
A Alavés se le acabó el tiempo con Córdoba. El papeleo seguía abierto cuando pasó la hora límite, y un traspaso que estaba casi hecho es ahora un traspaso que nunca existió.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Alavés cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Regates completados: 17. Cada vez que recibía, alguien tenía que decidir, y cada vez la decisión fue la equivocada.
El banquillo14/09/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Oihan Méndez ante una sala que ya las había oído.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo14/09/2026
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Nahuel Tenaglia
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
$3.5M era lo máximo que el club iba a pagar y Real Madrid pedía más. Operaciones así resucitan en la última semana del mercado más o menos la mitad de las veces, y todos los implicados lo saben.
Un gol en el minuto 90 convirtió tres puntos en uno y una buena tarde en una discusión sobre cómo se gestionan los partidos que durará hasta el sábado.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Alavés cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Minuto 88, medio estadio ya camino de la salida, y Toni Martínez decidió que nadie se iba a ninguna parte. A Sevilla no le quedó tiempo para responder.
Valladolid pagó $16.1M y Alavés lo aceptó, que es toda la historia en una frase. La versión larga habla del presupuesto salarial y se contará toda la temporada.
La oferta llegó a Real Madrid esta semana y a ellos les toca responder. Las primeras ofertas rara vez se hacen para que salgan; se hacen para saber con qué fuerza se cierra la puerta.
Cultural Leonesa pagó $5.9M y Alavés lo aceptó, que es toda la historia en una frase. La versión larga habla del presupuesto salarial y se contará toda la temporada.
La cifra aprobada no bastaba. La directiva ha vuelto a reunirse y ha subido su propia oferta hasta $3.7M: un club que quiere a Brahim Díaz lo suficiente como para preguntar dos veces.
Jon Pacheco estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alavés ofreció $41.4M; Betis dijo que ni de lejos. Al entrenador le dirán que el dinero sigue ahí para el jugador adecuado, que es lo que se les dice a los entrenadores.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Betis conserva a su hombre, y Alavés vuelve a una lista con un nombre tachado.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Alavés cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Pablo Ibañez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Nada de esto saldrá en una nota de prensa. Un plan subió, volvió rechazado, y la versión del club que habría existido dentro de tres años dejó de ser posible en silencio.
Alavés ha acudido a Betis con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
La persecución de Ezequiel Ávila terminó con $2.9M cambiando de manos y Betis sin razones para decir que no. La afición juzgará el precio de la única manera que importa: los sábados.
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Alavés escucha una frase así exactamente como está construida.
Un nombre más en la lista: Valladolid ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Pablo Ibañez. La respuesta de Alavés no ha cambiado. De momento.
Alavés preguntó y Albacete dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
La cifra aprobada no bastaba. La directiva ha vuelto a reunirse y ha subido su propia oferta hasta $44.5M: un club que quiere a Antony lo suficiente como para preguntar dos veces.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Lucas Boyé y Alavés acuerdan 4 años más.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Alavés cosas que tardan más de una semana en retirarse.
En breve
PlantillaAlavés, un equipo de desconocidos entre sí
La oferta llegó a Nueva Chicago esta semana y a ellos les toca responder. Las primeras ofertas rara vez se hacen para que salgan; se hacen para saber con qué fuerza se cierra la puerta.
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Alavés escucha una frase así exactamente como está construida.
Antonio Blanco y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Lanús conserva a su hombre, y Alavés vuelve a una lista con un nombre tachado.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Facundo Garcés quiere fútbol continental; si el Alavés puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Pablo Ibañez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Alavés trata con un hombre que quiere otro país.
En breve
MercadoEl reloj corre para el contrato de Ander Guevara
El banquilloLucas Boyé llama a la puerta del técnico