47 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Deportivo Pereira pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Deportivo Pereira nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Facundo Lucero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla14/03/2033
Palabras en el entrenamiento del Deportivo Pereira sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Nicolás Wunsch está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
10 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Tomás Cavanagh, y el técnico lo permitió.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Deportivo Pereira, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Emre Can se lesiona los ligamentos de la rodilla: 115 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 115 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Aarau pueden fingir no haber oído.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Tomás Cavanagh será jugador de otro club este fin de semana, y en Aarau las despedidas han empezado en voz baja.
«Quiero jugar por títulos mientras las piernas me lo permitan». Nada en esa frase es una petición de traspaso, y nadie en Aarau la escuchó como otra cosa.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El Sion seguirá alineándolo hasta junio y no recibirá nada por él después. Thomas Leggio ha pactado su marcha al Aarau, y los únicos que pierden en ese arreglo son quienes dejaron correr el contrato.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Aarau trata con un hombre que quiere otro país.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Aarau pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Aarau nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Aarau cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla26/04/2032
Palabras en el entrenamiento del Aarau sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. George Thomason está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
En el Aarau todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 38 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
La peor noticia más silenciosa del fútbol. Con 21 años no se ha movido nada en meses; no hacia atrás, que al menos sería una conversación, simplemente a ninguna parte. Alguien en el club tendrá que decidir si la culpa es del club o suya.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Mohammed El Âdfaoui está en ella.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Aarau le dijo a Stephan Seiler que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Djibril Rodriguez se lesiona los ligamentos de la rodilla: 32 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 32 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Tomás Cavanagh será jugador de otro club este fin de semana, y en Aarau las despedidas han empezado en voz baja.
Leo Østigård y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y George Thomason estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Aarau lo saben.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Aarau, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Aarau cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y George Thomason estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Aarau trata con un hombre que quiere otro país.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Mohammed El Âdfaoui está en ella.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Aarau pueden fingir no haber oído.
Leo Østigård y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla08/03/2032
Palabras en el entrenamiento del Aarau sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. George Thomason está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Emre Can, y el técnico lo permitió.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
El banquillo08/03/2032
Andrin Hunziker se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Aarau lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Aarau pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Aarau nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Aarau cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y George Thomason estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Aarau, otra semana sin la firma de Leo Østigård.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que George Thomason está en ella.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Aarau, y no se va a retirar.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Aarau lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Vincenzo Fabozzi acaba de firmar por el Aarau y, por una vez, la respuesta importaba.
El acuerdo con Basel está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Las normas lo permiten y escuece igual. Tomás Cavanagh ha acordado condiciones con el Winterthur para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Aarau la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Aarau, y no se va a retirar.
$660.0K sobre la mesa de Young Boys. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y George Thomason estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
En el Aarau todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 38 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Aarau lo saben.
Kevin André Dæhlin estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Aarau ha hecho la llamada a Young Boys. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
En breve
Objetivos de mercadoAarau intenta llevarse cedido a Gift Orban
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Aarau nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Leo Østigård y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla22/12/2031
Palabras en el entrenamiento del Aarau sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. George Thomason está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Aleksander Buksa, y el técnico lo permitió.
El banquillo22/12/2031
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 1‑2 Edimilson Rieder salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
En breve
Notas de los jugadoresSantiago Ruiz va a repetir esa jugada muchas veces
El banquilloLeo Østigård llama a la puerta del técnico
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Aarau pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Aarau nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Hlompho Zungu lo ha hecho, en Aarau, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y George Thomason estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Aarau lo saben.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Zé Carlos, y el técnico lo permitió.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Aarau, y no se va a retirar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Aarau nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Leo Østigård quiere fútbol continental; si el Aarau puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Leo Østigård y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla17/11/2031
Palabras en el entrenamiento del Aarau sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. George Thomason está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Plantilla17/11/2031
Santiago Ruiz sufre una lesión muscular: 15 días de baja
La lesión que siempre vuelve, de la que siempre se regresa con prisa y que en silencio cuesta más carreras que las dramáticas. 15 días es la estimación; la cifra honesta depende de si alguien tiene paciencia.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Aarau nadie finge estar haciéndolo.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Aarau pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Aarau nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Zé Carlos estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Aarau trata con un hombre que quiere otro país.
Media liga jugada, puesto 5, 17 puntos en el casillero. Multiplicarlo por dos es la cuenta que ha hecho todo aficionado y la única que nadie en el club hará en voz alta.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. George Thomason marcó, fue calificado con 7.42 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Aarau, y no se va a retirar.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Bruno Barrionuevo será jugador de otro club este fin de semana, y en Aarau las despedidas han empezado en voz baja.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y George Thomason estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Aarau nadie finge estar haciéndolo.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Edimilson Rieder tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
En breve
El banquilloEl técnico pone a Luke Campbell de ejemplo
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Aarau nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Alessandro Ventre marcó, fue calificado con 7.91 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Zé Carlos y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Santiago Ruiz lo ha hecho, en Aarau, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y George Thomason estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Aarau nadie finge estar haciéndolo.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Aarau lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Aarau nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. St. Gallen conserva a su hombre, y Aarau vuelve a una lista con un nombre tachado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Leart Kabashi estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Aarau cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ya son 50 goles con estos colores, cada uno el recuerdo de alguien. En la grada hay un aficionado capaz de decirte dónde estaba en la mayoría de ellos.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 9 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Aarau la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Aarau pueden fingir no haber oído.
El nombre de Mohammed El Âdfaoui ha aparecido en conversaciones de las que Aarau no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. St. Gallen conserva a su hombre, y Aarau vuelve a una lista con un nombre tachado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Leart Kabashi estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Aarau, y no se va a retirar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Aarau nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
La oferta de Volta Redonda por Pablo Lúcio se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Tomás Cavanagh lo ha hecho, en Aarau, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Bruno Barrionuevo ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
George Thomason y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla02/06/2031
Palabras en el entrenamiento del Aarau sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Artem Smolyakov está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.