56 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Sportivo Italiano pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Sportivo Italiano pueden fingir no haber oído.
La racha sin perder llega a 6. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
A los 21 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Partido11/03/2028
Otra más recogida lejos de casa
3 seguidas fuera para el Sportivo Italiano. Los autocares salen temprano, llegan de noche a campos poco agradables, y vuelven una y otra vez con tres puntos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Pablo Calderón, y el técnico lo permitió.
Facundo Gómez se lesiona los ligamentos de la rodilla: 64 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 64 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Sportivo Italiano nadie finge estar haciéndolo.
Ya se había levantado el cartel del añadido, la victoria estaba descontada, y entonces marcó UAI Urquiza. No hay peor minuto para encajar, y el estadio se vació en el silencio que sigue a uno de esos.
Quedan 9 meses y de los despachos solo llega silencio: ni oferta, ni conversaciones, nada que su gente pueda contestar. Los clubes que dejan negociar al calendario acaban negociando con el calendario.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Rodrigo Mazur está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
Puesto 3, 54 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Sportivo Italiano lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Notas de los jugadores16/08/2027
La edad todavía no ha alcanzado a Rodrigo Mazur: 7.81
A los 35 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.81 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Sportivo Italiano cosas que tardan más de una semana en retirarse.
100 partidos con esta camiseta, a través de entrenadores, descensos y todo lo demás. Una entrega así está desapareciendo del fútbol, y la grada sabe lo que está viendo.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Elías Torres lo produjo, y el 8.85 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Sportivo Italiano pueden fingir no haber oído.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Iván Bifiguer estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Sportivo Italiano no lo retendrá fingiendo lo contrario.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 2‑3, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
Un 7.99 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 20. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Sportivo Italiano cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Dos equipos de lo alto de la tabla, una tarde, y un mes de conversaciones resuelto en noventa minutos. Sportivo Italiano no usará la palabra título esta semana y no dejará de pensarla.
Nicolás Muscio estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Jonathan Rivero ya tiene su respuesta de Sportivo Italiano; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Jonathan Rivero entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Alexander Zurita. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
El banquillo29/03/2027
Cristian Ordóñez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Sportivo Italiano lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Franco Centurión ha apuntado la fecha.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Sportivo Italiano, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Sportivo Italiano saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Sportivo Italiano pueden fingir no haber oído.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Sportivo Italiano lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Nicolás Muscio y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Un 2‑1 ante Argentino de Merlo, más trabajado que regalado, y una de esas tardes que mandan a todos a casa hablando de la próxima jornada y no de esta.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Bruno Cenci la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
En breve
El banquilloLa vista desde el banquillo
El banquilloAlejo Daivez se lleva el toque del técnico
Notas de los jugadoresLucas Villarruel los encaró todo el partido
Lionel Laborda y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla16/11/2026
Lucas Fantino choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Toca Argentino de Merlo, y hay un hombre en el vestuario de Sportivo Italiano que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Máximo Guzmán firme algo — un contrato en Sportivo Italiano o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Agustín Alastra ha apuntado la fecha.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Sportivo Italiano tendrá que responder con minutos o con un traspaso.