71 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Atlanta pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Hay un silencio muy concreto: el de un estadio viendo disolverse una posición ganadora. All Boys siguió viniendo porque nada lo frenó, y al Atlanta le preguntarán por la última media hora toda la semana.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Atlanta lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Atlanta pueden fingir no haber oído.
Leonel Galeano estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Regates completados: 18. Siempre había un defensa delante de él y nunca hubo un defensa delante de él mucho rato.
Directiva22/02/2027
Los sueldos se llevan el 113% de lo que ingresa Atlanta
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Plantilla22/02/2027
Nicolás Mosca choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
92 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Atlanta pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Atlanta, y no se va a retirar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Nicolás Mosca estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Alejo Dramisino firme algo — un contrato en Atlanta o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Lo sabré cuando llegue el momento. Todavía no ha llegado». Federico Castro tiene 34 años y 301 partidos a sus espaldas, y el Atlanta tendrá que planificar con cualquiera de las dos respuestas.
113 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Atlanta pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Atlanta no han contestado, que también es una forma de contestar.
Leonel Galeano y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Nicolás Mosca estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Lucas Ríos entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
En un vestuario las cifras no se quedan en secreto. No pide más de lo que vale; pregunta por qué el de al lado vale más, y Atlanta no tiene una buena respuesta.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Atlanta, otra semana sin la firma de Valentín Gelos.
120 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Atlanta pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Atlanta, y no se va a retirar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Atlanta lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
Plantilla04/01/2027
Tomás Rojas choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Atlanta, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Alejo Dramisino firme algo — un contrato en Atlanta o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
127 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Atlanta pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Atlanta pueden fingir no haber oído.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Atlanta lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Leonel Galeano estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Directiva28/12/2026
Los sueldos se llevan el 177% de lo que ingresa Atlanta
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Plantilla28/12/2026
Palabras en el entrenamiento del Atlanta sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Rodrigo Moreira está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Leonel Galeano entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Federico Castro está en ella.
Una lesión de rodilla de las peores para Alan Lemcke
33 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Atlanta pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Leonel Galeano estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Directiva30/11/2026
Los sueldos se llevan el 184% de lo que ingresa Atlanta
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Nicolás Mosca estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Atlanta, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Atlanta puede pedir y sube el sueldo que Leonel Galeano puede exigir.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Lautaro López, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En un vestuario las cifras no se quedan en secreto. No pide más de lo que vale; pregunta por qué el de al lado vale más, y Atlanta no tiene una buena respuesta.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Federico Castro
La orden ha llegado de arriba y no del banquillo, que es la versión de esta conversación que ningún entrenador disfruta. Alguien de esa plantilla está ya disponible, lo vea así o no quien pone el once.
Leonel Galeano estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Directiva02/11/2026
Los sueldos se llevan el 184% de lo que ingresa Atlanta
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Christian Bernardi está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Julián Aquino, y el técnico lo permitió.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Atlanta lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Atlanta cosas que tardan más de una semana en retirarse.
100 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Agustín Morales estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 8 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Leonel Galeano y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Rodrigo Moreira estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 2‑3, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Leonel Galeano estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El premio al mejor joven del mes va para un futbolista de 21 años del Atlanta que ha parecido un jugador hecho durante cuatro jornadas seguidas. Las cuatro siguientes son las que deciden si lo es.
«Hay una distancia, y fingir que no la hay no ayuda a nadie.» Ninguna de las partes se ha movido, y el calendario trabaja para una sola de ellas.
Plantilla07/09/2026
Nicolás Mosca choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Raúl Bruno tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Nadie en el Atlanta insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Güemes defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.