No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Egnatia Rrogozhinë cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Puesto 1, 30 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Egnatia Rrogozhinë, y no se va a retirar.
Fernando Medeiros estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Egnatia Rrogozhinë, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Egnatia Rrogozhinë pasaron un mes intentando colocarlo y nadie devolvió la llamada. Entrena con un vestuario que ya le ha dicho dónde está, y las dos partes empiezan la cuenta atrás para el siguiente.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Egnatia Rrogozhinë cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Egnatia Rrogozhinë trata con un hombre que quiere otro país.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Egnatia Rrogozhinë, y no se va a retirar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Egnatia Rrogozhinë cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Entrena duro, dice lo que hay que decir y vuelve a un piso vacío. En el Egnatia Rrogozhinë nadie ha hecho nada mal, y por eso mismo es tan difícil de arreglar.