Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Boa, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Defender era opcional y nadie ejerció la opción. 21 goles entre el Boa y ABC, y ni uno solo de los que pagaron la entrada pedirá que le devuelvan el dinero.
Fernando Boldrin llega con 38 años, sin nada que demostrar y con mucho que transmitir. Las piernas son moneda de jóvenes; saber dónde colocarse no envejece.