Yuri Alberto y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Cássio está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
Cruzeiro lo explicarán como una decisión de equipo, y puede que lo sea. Un vestuario no lo ha leído así jamás.
El banquillo06/09/2027
Chico da Costa se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Cruzeiro lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Yuri Alberto firme algo — un contrato en Cruzeiro o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
En breve
El banquilloJoão Marcelo llama a la puerta del técnico
7 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
La racha sin perder llega a 9. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
Regates completados: 20. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
El reloj hizo lo que Corinthians no quiso, y le puso fin. Los aficionados que siguieron la cuenta atrás pasarán el próximo mercado haciéndolo otra vez.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Cruzeiro cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
«Veo todos los partidos de Cruzeiro desde aquí. Eso lo dice todo sobre dónde tengo la cabeza». La cesión en ABC sigue su curso, pero el corazón nunca hizo el viaje.
Matheus Pereira y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
8 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que João Marcelo está en ella.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Cruzeiro saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y João Marcelo entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
«Veo todos los partidos de Cruzeiro desde aquí. Eso lo dice todo sobre dónde tengo la cabeza». La cesión en Ituano sigue su curso, pero el corazón nunca hizo el viaje.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Cruzeiro querrían reconocer. Se le nota los sábados.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Cruzeiro. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Cruzeiro, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Escuché, lo pensé y me quedo. Esa es toda la historia». Los clubes habían acordado un traspaso. Rodriguinho no había acordado irse, y resultó ser la parte que importaba.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Cruzeiro tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
17 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Cruzeiro pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Cássio estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla16/11/2026
El mejor de la categoría el pasado fin de semana fue un jugador del Cruzeiro
Es un honor pequeño y no es poca cosa: alguien vio todos los partidos de la división y decidió que Kaio Jorge fue lo mejor de cualquiera de ellos.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Gérson firme algo — un contrato en Cruzeiro o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
El banquillo16/11/2026
Fágner se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Cruzeiro lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Wanderson ha apuntado la fecha.
Néiser Villarreal ha hecho la cuenta y no le gusta el resultado. Nada corroe más rápido a un grupo, y ningún club lo ha resuelto nunca explicándole a un futbolista la estructura salarial.
Lo siguiente, fuera de casa: Bahia, puesto 9. Los aficionados que viajen hablarán de ello toda la semana, y los que no mirarán el móvil a las cinco menos diez.
En breve
El banquilloEl técnico sale a defender a Gabriel Pec
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Vitória escucha una frase así exactamente como está construida.
Las normas lo permiten y escuece igual. Riquelme ha acordado condiciones con el CSA para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Vitória nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Vitória cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
12 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
El entrenador ha reordenado su cabeza y Emanuel Brítez ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Vitória, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Walace marcó, fue calificado con 7.95 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Emanuel Brítez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Dudu estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Rafael Lopes tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Todo fichaje lo espera y en todas las ruedas de prensa preguntan por él hasta que llega. Ha llegado, Vitória tiene a su hombre estrenado, y el segundo siempre es más fácil.