Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Avaí hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Avaí lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Avaí ha hecho la parte difícil con Palmeiras, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Avaí cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Una consulta de cesión a Vitória: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Allyson entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Una cara nueva en su posición y una camiseta que creía suya, de repente en discusión. Avaí no ha prometido nada, que es lo que prometen los clubes en esta fase.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Avaí lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Cuiabá se llevó los puntos tras un 0‑1 que costará explicar en la grada.
Plantilla30/11/2026
Daniel Penha choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
El banquillo30/11/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Sérgio Barbosa salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
Luiz Henrique y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Ahora se pesa cada toque, en la prensa y fuera de ella. Hay quien crece con eso y quien se rompe en silencio, y no se sabe cuál de los dos hasta después.
Regates completados: 13. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
El banquillo23/11/2026
Pedro Cuiabá se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Avaí lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
A los 21 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Avaí sabe decir en qué semana.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Avaí cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Allyson estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia João Maistro, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 35 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Avaí es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
Luiz Henrique estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Toca Volta Redonda, y hay un hombre en el vestuario de Avaí que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Avaí, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Avaí. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Jean Lucas firme algo — un contrato en Avaí o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Allyson estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 36 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
El entrenador ha reordenado su cabeza y Allyson ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
El banquillo05/10/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Sérgio Barbosa salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Nadie en el Avaí insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 20 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Las normas lo permiten y escuece igual. Luiz Henrique ha acordado condiciones con el Cuiabá para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Luiz Henrique y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
15 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Wenderson entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
El banquillo28/09/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Sérgio Barbosa no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Avaí tampoco lo escondía nadie.
1‑2 ante Ceará, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Matheus Jussa está viviendo esa versión en el Avaí, y suele notarse en el primer mes.
Las normas lo permiten y escuece igual. Kauã Fernandes ha acordado condiciones con el Tombense para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Allyson estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Allyson estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Avaí, otra semana sin la firma de Luiz Henrique.
No un contrato nuevo, no un dorsal nuevo: un lugar nuevo en la cabeza del entrenador, que es el único ascenso del fútbol que importa de verdad. Wenderson acaba de subir en él.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Quedan 3 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Avaí puede pedir y sube el sueldo que Luiz Henrique puede exigir.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Wallison firme algo — un contrato en Avaí o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Marcelo Martins se lesiona los ligamentos de la rodilla: 21 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 21 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
La oferta de Ravan por Jefferson Maciel se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Avaí cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Regates completados: 15. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Calificado con 7.09. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
31 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Avaí pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Dos goles y un 8.73 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Notas de los jugadores17/08/2026
Sorriso, 21 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.76
Un 7.76 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
A los 33 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.34 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Jamerson ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Defender era opcional y nadie ejerció la opción. 6 goles entre el Avaí y Santa Cruz de Natal, y ni uno solo de los que pagaron la entrada pedirá que le devuelvan el dinero.
En breve
PlantillaPalabras en el entrenamiento del Avaí sobre quién trabaja
Regates completados: 27. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Avaí cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Allyson estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
La grada03/08/2026
La afición del Avaí ha encontrado un ídolo en Sorriso
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 21 años que siente suyo. Sorriso la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Sigue sin haber oferta sobre la mesa, y el contrato de Zé Ricardo sigue encogiendo. En el idioma de los despachos, un silencio tan largo deja de ser un descuido y empieza a ser una respuesta.
13 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.