«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Levadiakos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Ramiro Macagno lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Levadiakos pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Levadiakos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Levadiakos pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Levadiakos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Le han quitado la capitanía a Marios Vichos. En el Levadiakos lo llamarán una decisión de equipo; un vestuario lo lee como un veredicto sobre una persona.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Levadiakos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Levadiakos ha sido explícito sobre la situación de Giorgos Manthatis, que es más de lo que reciben muchos.
Jonatan Lima llega con 36 años, sin nada que demostrar y con mucho que transmitir. Las piernas son moneda de jóvenes; saber dónde colocarse no envejece.