«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Sliema Wanderers pueden fingir no haber oído.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Adam Magri Overend será jugador de otro club este fin de semana, y en Sliema Wanderers las despedidas han empezado en voz baja.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Sliema Wanderers trata con un hombre que quiere otro país.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Sliema Wanderers cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Adrian Iancu y Sliema Wanderers acuerdan 1 años más.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Uroš Đuranović firme algo — un contrato en Sliema Wanderers o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Sliema Wanderers, y no se va a retirar.
Gustavo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Sigue sin haber oferta sobre la mesa, y el contrato de Osman Ofori sigue encogiendo. En el idioma de los despachos, un silencio tan largo deja de ser un descuido y empieza a ser una respuesta.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Sliema Wanderers, y no se va a retirar.
Adam Magri Overend estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». George Bancu y Sliema Wanderers acuerdan 3 años más.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Uroš Đuranović firme algo — un contrato en Sliema Wanderers o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
En breve
PlantillaGeorge Bell llama a la puerta del técnico
Gustavo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Noventa minutos, cero goles, y la discusión empezó antes de vaciarse el aparcamiento: ¿un punto sumado o dos regalados ante Gzira United? El debate seguirá vivo el jueves.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Sliema Wanderers pueden fingir no haber oído.
Juan Mezú estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Fernandinho firme algo — un contrato en Sliema Wanderers o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Sliema Wanderers cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Sliema Wanderers no han contestado, que también es una forma de contestar.
Adam Magri Overend estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Adrian Iancu y Sliema Wanderers acuerdan 1 años más.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Sliema Wanderers pueden fingir no haber oído.
Juan Mezú estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Sliema Wanderers lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Hay futbolistas que hacen una buena temporada y futbolistas por los que se recuerda una temporada; a los segundos les leen el nombre en un salón en verano. En el Sliema Wanderers estarán calladamente encantados y en privado nerviosos.
Tiene 20 años, y los informes de los ojeadores coinciden en la única línea que importa: el techo. Fichajes así son décimos de lotería escritos por profesionales.
Murilo Henrique estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Sliema Wanderers saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Sliema Wanderers lo saben.
Juan Mezú estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Regates completados: 27. Cada vez que recibía, alguien tenía que decidir, y cada vez la decisión fue la equivocada.
La grada14/09/2026
La grada ya no se calla
«Os seguimos a todas partes y nos dais esto.» 5 de los 24 jugadores del primer equipo lo oyeron al retirarse, y los que no lo oyeron es que no jugaron.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia René Zia, y el técnico lo permitió.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Sliema Wanderers querrían reconocer. Se le nota los sábados.
Juan Mezú estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Sliema Wanderers no lo retendrá fingiendo lo contrario.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Sliema Wanderers, otra semana sin la firma de Ruslan Buriak.