Puesto 18 y 8 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Masr El Makasa lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Masr El Makasa pueden fingir no haber oído.
El nombre de Trezeguet Ghaly ha aparecido en conversaciones de las que Masr El Makasa no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Masr El Makasa ha hecho la parte difícil con Al Ahly, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Masr El Makasa ofreció $97.0K; ENPPI dijo que ni de lejos. Al entrenador le dirán que el dinero sigue ahí para el jugador adecuado, que es lo que se les dice a los entrenadores.
«La firma más fácil de mi carrera.» Ayoub Abou y Masr El Makasa acuerdan 3 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
Plantilla19/07/2027
Palabras en el entrenamiento del Masr El Makasa sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Trezeguet Ghaly está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Aswan esperando con una camiseta. En Masr El Makasa nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Masr El Makasa se está agotando.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Masr El Makasa dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Baris Akgun lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Masr El Makasa, y no se va a retirar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Trezeguet Ghaly estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Masr El Makasa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Masr El Makasa ha hecho la llamada a Al Ahly. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
En breve
DirectivaDía de incorporaciones en la cantera del Masr El Makasa
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 23 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Masr El Makasa nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Moaz Ateya tiene 22 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Todos han dejado de fingir: Aswan hará la llamada por Trezeguet Ghaly esta semana. En Masr El Makasa tienen una cifra en mente, y la cifra no es tímida.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Trezeguet Ghaly estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Idris Ajiya y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Masr El Makasa dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Aswan esperando con una camiseta. En Masr El Makasa nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
El acuerdo con Al Ahly está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
La enfermería confirma 35 días de baja para Fathy El Mohamady, y el plan construido a su alrededor hay que rehacerlo.
Plantilla21/06/2027
Palabras en el entrenamiento del Masr El Makasa sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Bassem El Nenny está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 38 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Masr El Makasa, y no se va a retirar.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Masr El Makasa lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
La oferta de Aswan por Trezeguet Ghaly se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
El acuerdo con Al Ahly está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Amr Hassan y Masr El Makasa acuerdan 4 años más.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Masr El Makasa preguntó y El Masry dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 46 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Un nombre más en la lista: El Dakhleya ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Ali Hamdi. La respuesta de Masr El Makasa no ha cambiado. De momento.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 19 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Masr El Makasa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
En breve
Objetivos de mercadoUna cesión de Ahmed Khaled está en marcha
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Masr El Makasa dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Masr El Makasa pueden fingir no haber oído.
A los 19 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Plantilla31/05/2027
Palabras en el entrenamiento del Masr El Makasa sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Bassem El Nenny está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Masr El Makasa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Moaz Ateya, y el técnico lo permitió.
En breve
El banquilloEmad Elneny pide hablar con el técnico
Puesto 18 y 8 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Masr El Makasa dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Masr El Makasa, y no se va a retirar.
Plantilla24/05/2027
Palabras en el entrenamiento del Masr El Makasa sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Trezeguet Ghaly está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 68 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Masr El Makasa, y no se va a retirar.
Los clubes lo tienen todo cerrado y lo que queda son papeles y una foto. En Masr El Makasa ya hablan de él en pasado.
Plantilla17/05/2027
Palabras en el entrenamiento del Masr El Makasa sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Trezeguet Ghaly está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Idris Ajiya estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Abdallah Hamdi, y el técnico lo permitió.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Mahmoud El Shenawy ya tiene su respuesta de Masr El Makasa; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Bassem El Wensh entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 75 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Bassem El Nenny y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Edson ha apuntado la fecha.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Karim Kahraba entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Se empieza a mirar la tabla antes de que acaben los partidos, y eso siempre es la señal. En el Masr El Makasa nadie dice la palabra en voz alta, y todo el mundo la está pensando.
35 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Masr El Makasa tiene que sacar un resultado de donde sea.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Masr El Makasa hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Puesto 18 con 8 puntos. Cada temporada es una historia y esta es su última línea, y ahora el club tiene tres meses para decidir de qué va la siguiente.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Masr El Makasa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Trezeguet Ghaly estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
34 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Masr El Makasa tiene que sacar un resultado de donde sea.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 91 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Algunas tardes el portero es toda la defensa. 10 paradas, varias de esas que nadie espera ver hechas, y diez jugadores de campo que le deben una copa.
Notas de los jugadores26/04/2027
Idris Ajiya, 20 años, juega como si llevara aquí una vida: 8.09
Un 8.09 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 20. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Ya van 33 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
La grada19/04/2027
La afición se organiza contra la directiva de Masr El Makasa
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 99 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Masr El Makasa nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Masr El Makasa lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Emad Elneny estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
32 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Masr El Makasa tiene que sacar un resultado de donde sea.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 106 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 9 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Masr El Makasa no han contestado, que también es una forma de contestar.
7.16, 1 en el marcador y la comedia concreta de un jugador de la línea de cuatro celebrando como quien hace esto cada semana. No lo hace, y por eso el estadio reaccionó como reaccionó.
11 días con la silla libre, una lista de nombres que crece y mengua cada día y ninguna firma. Cada semana que pasa se lleva a los mejores candidatos de esa lista.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
31 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Masr El Makasa tiene que sacar un resultado de donde sea.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Masr El Makasa hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
9 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Masr El Makasa sabe decir en qué semana.
Todo el departamento de fútbol en una sala una mañana entre semana. No se anunció nada después, que es lo que anuncia una directiva cuando se le ha acabado la paciencia.
«Alguien tiene que dar la alineación el sábado. Esta semana soy yo, y hasta ahí he pensado.» No hubo promesas en ninguna dirección, que es como suelen empezar estas cosas.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Masr El Makasa, y no se va a retirar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Masr El Makasa lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Masr El Makasa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 123 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Masr El Makasa se está agotando.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Masr El Makasa, y no se va a retirar.
Osama Ahmed estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 18 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Ali Ehab, y el técnico lo permitió.
30 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Masr El Makasa tiene que sacar un resultado de donde sea.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Masr El Makasa dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Masr El Makasa pueden fingir no haber oído.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Trezeguet Ghaly será jugador de otro club este fin de semana, y en Masr El Makasa las despedidas han empezado en voz baja.
7 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
A los 19 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
En breve
PlantillaBassem El Nenny choca con un compañero por las exigencias
Ya van 29 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Masr El Makasa dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Masr El Makasa, y no se va a retirar.
7 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Masr El Makasa sabe decir en qué semana.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Masr El Makasa no han contestado, que también es una forma de contestar.
Osama Ahmed y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Bassem El Nenny estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Ya van 28 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Masr El Makasa dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Masr El Makasa no han contestado, que también es una forma de contestar.
6 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Masr El Makasa sabe decir en qué semana.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Masr El Makasa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
27 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Masr El Makasa tiene que sacar un resultado de donde sea.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 153 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 8 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Masr El Makasa, y no se va a retirar.
5 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Masr El Makasa sabe decir en qué semana.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
26 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Masr El Makasa tiene que sacar un resultado de donde sea.
La grada22/02/2027
La afición se organiza contra la directiva de Masr El Makasa
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Masr El Makasa pueden fingir no haber oído.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Trezeguet Ghaly será jugador de otro club este fin de semana, y en Masr El Makasa las despedidas han empezado en voz baja.
4 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Masr El Makasa sabe decir en qué semana.
Partido20/02/2027
Ninguna portería a cero a la vista para el Masr El Makasa
Ya van 5 partidos con al menos dos en contra. Se ha reordenado la defensa, se ha respaldado al portero en público, y los goles siguen entrando igual.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Bassem El Nenny estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Masr El Makasa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Puesto 18 y 5 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Masr El Makasa, y no se va a retirar.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
7 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
El acuerdo con Wadi Degla está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Jonas y Masr El Makasa acuerdan 1 años más.
Ya van 18 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
6 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
A los 18 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Trezeguet Ghaly estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Jonas, y el técnico lo permitió.
En breve
PartidoEcuador de la liga: Masr El Makasa ocupa el puesto 18
El banquilloLa vista desde el banquillo
Lo que vieneOsama Ahmed se enfrenta a su antiguo club
14 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Masr El Makasa tiene que sacar un resultado de donde sea.
La grada30/11/2026
La afición se organiza contra la directiva de Masr El Makasa
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Emad Elneny estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Regates completados: 17. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Trezeguet Ghaly estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
El banquillo30/11/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Karim Tarek ante una sala que ya las había oído.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Trezeguet Ghaly estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Emad Elneny, y el técnico lo permitió.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Karim Kahraba está en ella.
Entrena duro, dice lo que hay que decir y vuelve a un piso vacío. En el Masr El Makasa nadie ha hecho nada mal, y por eso mismo es tan difícil de arreglar.
12 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Masr El Makasa tiene que sacar un resultado de donde sea.
Puesto 18 y 3 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Masr El Makasa donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Karim Tarek tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 12 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
11 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Masr El Makasa tiene que sacar un resultado de donde sea.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Jonas y Masr El Makasa acuerdan 1 años más.
Bassem El Nenny estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla02/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Masr El Makasa sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Edson está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
A Osama Ahmed le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.