Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Alexis Quiñónes será jugador de otro club este fin de semana, y en Maricá las despedidas han empezado en voz baja.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Maricá nadie finge estar haciéndolo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Maricá cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
En breve
El banquilloDenilson llama a la puerta del técnico
El banquilloEl Maricá pone a otro por delante de Marcelo
18 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Maricá pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Maricá cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla19/10/2026
Palabras en el entrenamiento del Maricá sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Café está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 34 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
Hizo falta que Pablo Thomaz marcara para llevarse algo: 1‑1 ante Porto Vitória, y medio vestuario lo llamará un punto ganado.
El banquillo19/10/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Fernando Araujo no lo escondía tras el 1‑1, y en el vestuario de Maricá tampoco lo escondía nadie.
En breve
El banquilloLa tabla de forma ha alcanzado a Marcelo
Notas de los jugadoresWellington los va pasando de uno en uno
25 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Maricá pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Maricá cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 36 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Maricá es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
Plantilla12/10/2026
8 caras nuevas y el Maricá todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Maricá, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Maricá puede pedir y sube el sueldo que Alexis Quiñónes puede exigir.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Felipe Carvalho estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
3 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Maricá le dijo a Café que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Fernando Araujo tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Maricá, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
Todo estaba acordado con otro club y entonces habló el médico. Maricá ha renunciado a un fichaje por consejo de alguien que nunca lo vio jugar, que es exactamente como debe funcionar.
Felipe Carvalho y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
100 partidos con esta camiseta, a través de entrenadores, descensos y todo lo demás. Una entrega así está desapareciendo del fútbol, y la grada sabe lo que está viendo.
Cada sábado hace cosas a las que nadie a su alrededor sabe responder. Es halagador durante una temporada y un problema a partir de la siguiente, y en Maricá saben en cuál de las dos están.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Fernando Araujo tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.