Neto Berola y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 0‑0, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Náutico defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Toca Floresta, y hay un hombre en el vestuario de Ituano que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ituano pueden fingir no haber oído.
Neto Berola estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
A los 20 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Neto Berola: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Ituano necesitando que juegue como si nada de eso importara.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Gabriel Razera entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Ituano saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Matheus Mancini ha hecho la cuenta y no le gusta el resultado. Nada corroe más rápido a un grupo, y ningún club lo ha resuelto nunca explicándole a un futbolista la estructura salarial.
Ahora parece alguien que vive aquí y no alguien que viene a trabajar aquí. Ha costado casi toda una temporada, y en el Ituano la diferencia se ve desde la última fila.
Jugará aquí hasta el verano y luego saldrá por la puerta sin coste, después de haber firmado ya en otra parte. Con la primera parte de esa frase la afición puede; con la segunda, no tanto.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ituano cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Nascimento tiene 19 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Regates completados: 16. Siempre había un defensa delante de él y nunca hubo un defensa delante de él mucho rato.
El banquillo21/09/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Samuel Freitas fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Regates completados: 30. Siempre había un defensa delante de él y nunca hubo un defensa delante de él mucho rato.
Notas de los jugadores14/09/2026
Neto Berola, 38 años, hace retroceder el reloj: 8.06
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 8.06 con 38 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Pedro Mantovani ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Un 1‑0 ante Retrô, más trabajado que regalado, y una de esas tardes que mandan a todos a casa hablando de la próxima jornada y no de esta.
Plantilla14/09/2026
Alason Carioca choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ituano cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El banquillo14/09/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Samuel Freitas fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Regates completados: 33. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«No era lo adecuado para mí. No voy a explicar por qué a nadie salvo a quienes les debo una explicación». Un acuerdo cerrado entre dos clubes, y un jugador que declinó formar parte de él.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ituano cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La racha sin perder llega a 6. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. Victor Reis la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
5 partidos sin perder, y entonces CSA. Nadie en el estadio fingía que fuera a durar para siempre; nadie esperaba tampoco que se acabara aquí.
Plantilla24/08/2026
Palabras en el entrenamiento del Ituano sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Alason Carioca está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Ituano, otra semana sin la firma de Neto Berola.
Sigue sin haber oferta sobre la mesa, y el contrato de Matheus Mancini sigue encogiendo. En el idioma de los despachos, un silencio tan largo deja de ser un descuido y empieza a ser una respuesta.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Samuel Freitas tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.