19 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Santa Cruz pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
La grada21/03/2033
La afición se organiza contra la directiva de Santa Cruz
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Santa Cruz pueden fingir no haber oído.
Evertton Araújo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Júlio César estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Marquinhos entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Santa Cruz donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Santa Cruz saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
51 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Santa Cruz pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
La grada21/02/2033
El ánimo en el Santa Cruz ha cambiado de naturaleza
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Santa Cruz pueden fingir no haber oído.
Evertton Araújo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla21/02/2033
Palabras en el entrenamiento del Santa Cruz sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Vitor Tissi está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Santa Cruz saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y João Vitor entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
El banquillo21/02/2033
Felipe Mandarino se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Santa Cruz lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Plantilla24/01/2033
Vitor Cunha se lesiona los ligamentos de la rodilla: 15 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 15 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Iuri Jean y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla24/01/2033
Dancan Omala choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Fabián Chazarreta, y el técnico lo permitió.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Santa Cruz saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Santa Cruz, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
37 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Santa Cruz pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Ignacio Martínez será jugador de otro club este fin de semana, y en Santa Cruz las despedidas han empezado en voz baja.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Santa Cruz pueden fingir no haber oído.
La persecución de Guilherme terminó con $320.0K cambiando de manos y Água Santa sin razones para decir que no. La afición juzgará el precio de la única manera que importa: los sábados.
$250.0K era lo máximo que el club iba a pagar y Atlético Goianiense pedía más. Operaciones así resucitan en la última semana del mercado más o menos la mitad de las veces, y todos los implicados lo saben.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Avaí conserva a su hombre, y Santa Cruz vuelve a una lista con un nombre tachado.
Una operación que a mediodía estaba a una llamada de cerrarse había muerto a medianoche. Santa Cruz volverá a intentarlo cuando se abra el mercado; puede que para entonces Maringá ya no venda.
En breve
PlantillaDancan Omala choca con un compañero por las exigencias
La afición se organiza contra la directiva de Santa Cruz
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Plantilla27/12/2032
Una lesión de rodilla de las peores para Vitor Cunha
46 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Santa Cruz pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No era lo adecuado para mí. No voy a explicar por qué a nadie salvo a quienes les debo una explicación». Un acuerdo cerrado entre dos clubes, y un jugador que declinó formar parte de él.
$110.0K sobre la mesa de Maringá. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Werik Popo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
William Barboza y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Santa Cruz lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Santa Cruz, y no se va a retirar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Santa Cruz nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Guilherme Gomes estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla15/11/2032
Palabras en el entrenamiento del Santa Cruz sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Gustavo Oliveira está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Toca Sampaio Corrêa, y hay un hombre en el vestuario de Santa Cruz que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
En breve
El banquilloJúlio César llama a la puerta del técnico
El banquilloLuiz Freitas se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Santa Cruz nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
6 goles en un partido, Marquinhos en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Santa Cruz ni a Atlético Goianiense.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Gustavo Oliveira estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Tiago Rodrigues tras el 2‑4, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Andrey está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Dos goles y un 8.33 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Andriw será jugador de otro club este fin de semana, y en Santa Cruz las despedidas han empezado en voz baja.
Guilherme Gomes y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
7 goles. Los dos banquillos pasaron la segunda parte mirándose entre ellos más que al césped. Los puristas se quejarán del Santa Cruz y de Operário Ferroviário por igual; los demás se lo pasaron en grande.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Santa Cruz lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Santa Cruz nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Gustavo Oliveira estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
William Barboza estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». João Vitor ya tiene su respuesta de Santa Cruz; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Andrey firme algo — un contrato en Santa Cruz o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Werik Popo: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Santa Cruz necesitando que juegue como si nada de eso importara.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Santa Cruz pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Santa Cruz nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Gustavo Oliveira estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Guilherme Gomes. 2‑1 ante Avaí, y la ovación final fue sobre todo suya.
Notas de los jugadores13/09/2032
Gustavo Oliveira jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.13. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
La lesión más común del fútbol y de la que más prisa se tiene por volver. En Santa Cruz hablarán de 14 días y se andarán con cuidado, porque la segunda siempre es peor que la primera.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 15 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
2 penaltis detenidos desde los once metros, y un estadio que los describirá uno por uno durante veinte años. A un portero le hace falta una noche así en toda su carrera, y esta fue la suya.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Santa Cruz, y no se va a retirar.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Vítor Martinelli marcó, fue calificado con 7.55 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Santa Cruz lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
El acuerdo con Vitória está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Santa Cruz, y no se va a retirar.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Santa Cruz ha hecho la parte difícil con Palmeiras, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Santa Cruz cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla07/06/2032
Palabras en el entrenamiento del Santa Cruz sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Gustavo Oliveira está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Santa Cruz preguntó y Athletico Paranaense dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 55 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Santa Cruz, y no se va a retirar.
Dos goles y un 8.11 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Guilherme Gomes estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Gustavo Oliveira estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Tiago Rodrigues tras el 2‑3, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 62 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Las eliminatorias esperan a que alguien las agarre, y Felipe Mandarino lo hizo ante Itabirito. 2‑0 al final, y en el bombo de la siguiente ronda está Santa Cruz.
Plantilla24/05/2032
João Araujo choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Notas de los jugadores24/05/2032
Vitor Tissi jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.43. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
Enzo Pereira estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Prefiero decírselo a la cara antes que leerlo en el periódico.» La reunión la pidió el jugador, y eso ya dice casi todo.
El banquillo24/05/2032
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Tiago Rodrigues no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Santa Cruz tampoco lo escondía nadie.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 92 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
2 goles de ventaja y luego una rendición lenta de todo lo ganado. Gustavo Oliveira no será el señalado, pero nadie en el Santa Cruz se libra de la conversación que sigue a un desplome así.
Palabras en el entrenamiento del Santa Cruz sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Gustavo Oliveira está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Héctor López, y el técnico lo permitió.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 2‑4, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Santa Cruz, y no se va a retirar.
Plantilla29/03/2032
Palabras en el entrenamiento del Santa Cruz sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Gustavo Oliveira está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
William Barboza estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
8 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Andrey firme algo — un contrato en Santa Cruz o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Santa Cruz cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Santa Cruz, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Kayk, y el técnico lo permitió.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Werik Popo firme algo — un contrato en Santa Cruz o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Un socio nuevo, una firma y una foto que nadie recordará. Paga quince días de sueldos, que es más de lo que puede decir de sí misma la mayoría de los titulares de esta página.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Entrena duro, dice lo que hay que decir y vuelve a un piso vacío. En el Santa Cruz nadie ha hecho nada mal, y por eso mismo es tan difícil de arreglar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Santa Cruz pueden fingir no haber oído.
Guilherme Gomes y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y João Araujo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Plantilla01/03/2032
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Santa Cruz
15 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y João Araujo entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Santa Cruz, y no se va a retirar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Gustavo Oliveira estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Santa Cruz cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Santa Cruz, otra semana sin la firma de Gustavo Oliveira.
«Nunca quise estar en otro sitio. Aquí queda trabajo por terminar.» Fabián Chazarreta se compromete con Santa Cruz 4 años más.
Plantilla02/02/2032
13 caras nuevas y el Santa Cruz todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
El banquillo02/02/2032
La salida del técnico deja a Werik Popo a la intemperie
Toda plantilla tiene hombres que fichó un entrenador concreto y hombres que simplemente se heredaron. Werik Popo está en el primer grupo, y quien lo quiso aquí ya no está en el edificio.
El nombre de Jorge Carrascal ha aparecido en conversaciones de las que Santa Cruz no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
«Tengo ambiciones y me gustaría que el club las compartiera». Nadie ha pedido salir ni le han señalado la puerta, pero un jugador elige esa frase con cuidado y un despacho la escucha exactamente como fue pensada.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Alex Monteiro ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Santa Cruz preguntó y Bragantino dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Santa Cruz cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Alejandro Martínez acaba de firmar por el Santa Cruz y, por una vez, la respuesta importaba.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No pasa nada durante meses y de pronto aparece, sin coste, tras firmar un precontrato mientras seguía jugando para otro. Es la forma menos dramática de fichar a un futbolista y a menudo la más astuta.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Santa Cruz nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Santa Cruz cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Palabras en el entrenamiento del Santa Cruz sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Gustavo Oliveira está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Santa Cruz lo saben.
Vítor Martinelli estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Jorge Carrascal firme algo — un contrato en Santa Cruz o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
Ya van 10 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Santa Cruz nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Santa Cruz pueden fingir no haber oído.
Vinicius Barreta y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla10/11/2031
Palabras en el entrenamiento del Santa Cruz sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Gustavo Oliveira está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
El Santos seguirá alineándolo hasta junio y no recibirá nada por él después. Marcos Monteiro ha pactado su marcha al Santa Cruz, y los únicos que pierden en ese arreglo son quienes dejaron correr el contrato.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Andrey, y el técnico lo permitió.
4 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Santa Cruz sabe decir en qué semana.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Gustavo Oliveira estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Peto de calentamiento, noventa minutos mirando, y un apretón de manos al final que no engañó a nadie. Los partidos grandes dicen en quién confía un técnico; este se lo dijo a Luiz Felipe.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Santa Cruz, otra semana sin la firma de Luiz Felipe.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Tiago Rodrigues tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Bautista Alonso será jugador de otro club este fin de semana, y en Santa Cruz las despedidas han empezado en voz baja.
Plantilla06/10/2031
Palabras en el entrenamiento del Santa Cruz sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Gustavo Oliveira está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
3 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Vítor Martinelli y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El banquillo06/10/2031
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Tiago Rodrigues ante una sala que ya las había oído.
En breve
El banquilloUn error, y Luiz Felipe todavía lo paga
El banquilloEmiliano Cuero se queda fuera del partido grande
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Kevin Soria será jugador de otro club este fin de semana, y en Santa Cruz las despedidas han empezado en voz baja.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Santa Cruz tiene que sacar un resultado de donde sea.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Gustavo Oliveira estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Partido27/09/2031
Ninguna portería a cero a la vista para el Santa Cruz
Ya van 4 partidos con al menos dos en contra. Se ha reordenado la defensa, se ha respaldado al portero en público, y los goles siguen entrando igual.
Peto de calentamiento, noventa minutos mirando, y un apretón de manos al final que no engañó a nadie. Los partidos grandes dicen en quién confía un técnico; este se lo dijo a Andrey.
Vinicius Barreta estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Diego Esser lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Santa Cruz, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Santa Cruz nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Santa Cruz, y no se va a retirar.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 10 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Puesto 19 y 12 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
Iban 12 partidos. Los jugadores no lo celebraron como hombres que han ganado un partido; lo celebraron como hombres a los que acaban de soltar de algo.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Marquinhos lo produjo, y el 8.43 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Santa Cruz nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Santa Cruz, y no se va a retirar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Santa Cruz lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Jugará aquí hasta el verano y luego saldrá por la puerta sin coste, después de haber firmado ya en otra parte. Con la primera parte de esa frase la afición puede; con la segunda, no tanto.
6 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Santa Cruz tiene que sacar un resultado de donde sea.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Tiago Rodrigues tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Plantilla19/05/2031
Luiz Freitas choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Ahora se pesa cada toque, en la prensa y fuera de ella. Hay quien crece con eso y quien se rompe en silencio, y no se sabe cuál de los dos hasta después.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Marquinhos está en ella.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 8.30 con 33 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
5 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
7 goles. Los dos banquillos pasaron la segunda parte mirándose entre ellos más que al césped. Los puristas se quejarán del Santa Cruz y de São Paulo por igual; los demás se lo pasaron en grande.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Wolmer estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.