Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
5 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Amazonas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Partido31/10/2026
Nadie fue capaz de dejar de marcar
7 goles. Los dos banquillos pasaron la segunda parte mirándose entre ellos más que al césped. Los puristas se quejarán del Amazonas y de Botafogo-SP por igual; los demás se lo pasaron en grande.
Plantilla02/11/2026
Cléo Silva sufre una lesión muscular: 14 días de baja
La lesión que siempre vuelve, de la que siempre se regresa con prisa y que en silencio cuesta más carreras que las dramáticas. 14 días es la estimación; la cifra honesta depende de si alguien tiene paciencia.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 36 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Amazonas es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 8.06 con 33 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Un gol en el minuto 90 convirtió tres puntos en uno y una buena tarde en una discusión sobre cómo se gestionan los partidos que durará hasta el sábado.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Amazonas donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Thiago Rodrigues tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Amazonas, otra semana sin la firma de Gabryel Freitas.
Ya van 7 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
7 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Amazonas sabe decir en qué semana.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Gabryel Freitas lo ha hecho, en Amazonas, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
7 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
El papeleo se termina mucho antes que el jugador. Marthã ha acordado venir cuando expire su contrato actual, lo que significa que el Amazonas se ha ahorrado un presupuesto de verano con una llamada.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Gabryel Freitas, y el técnico lo permitió.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Amazonas cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.