«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
Plantilla23/11/2026
Edson Kauã choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Plantilla23/11/2026
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Luverdense
9 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Antônio Fonseca tras el 1‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
David Lucas estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Luverdense cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Vinícius Guimarães es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Fernando Guimarães lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Gadiel. 1‑0 ante Maricá, y la ovación final fue sobre todo suya.
El banquillo09/11/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Antônio Fonseca fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Plantilla09/11/2026
Un joven del Luverdense se lleva el premio al mejor sub-21
Gadiel tiene 19 años y durante un fin de semana fue el mejor de todos los de su edad en la división. Nadie debería construir una carrera sobre eso, y todo el mundo lo hace en silencio.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Leandro firme algo — un contrato en Luverdense o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Iban 11 partidos. Los jugadores no lo celebraron como hombres que han ganado un partido; lo celebraron como hombres a los que acaban de soltar de algo.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 8.12 con 33 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Luverdense cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los 19 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Plantilla02/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Luverdense sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Edson Kauã está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Ya van 10 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 10 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
10 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Luverdense sabe decir en qué semana.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Luverdense hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Vinícius Santos, y el técnico lo permitió.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Antônio Fonseca tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
En breve
Partido¿Punto ganado o dos perdidos para Luverdense?
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Willian Queiroz es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Rodrygo Moura lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Plantilla12/10/2026
Palabras en el entrenamiento del Luverdense sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Edson Kauã está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». André Moura y Luverdense acuerdan 3 años más.
Ya van 7 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
7 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Luverdense sabe decir en qué semana.
Aslen estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Plantilla21/09/2026
Palabras en el entrenamiento del Luverdense sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Edson Kauã está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
13 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Antônio Fonseca tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
En breve
Notas de los jugadoresNadie pudo acercarse a Raphinha
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
6 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Luverdense sabe decir en qué semana.
Raphinha y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Paulo Amaral ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. André Moura lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Cada sábado hace cosas a las que nadie a su alrededor sabe responder. Es halagador durante una temporada y un problema a partir de la siguiente, y en Luverdense saben en cuál de las dos están.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Luverdense cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Luverdense, otra semana sin la firma de Gadiel.
En breve
El banquilloLa vista desde el banquillo
El banquilloDavid Lazari pide hablar con el técnico
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Esquerdinha está viviendo esa versión en el Luverdense, y suele notarse en el primer mes.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
5 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Luverdense sabe decir en qué semana.
Raphinha estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla31/08/2026
Edson Kauã choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Cualquier aficionado en el estadio podría haber señalado el agujero de este equipo, y la mayoría lo hizo, en voz alta, durante meses. Esquerdinha llega para cerrarlo.
Empate en el minuto 88, tras una tarde que Azuriz tenía prácticamente cerrada. Operário-MS lo llamará un punto ganado; el vestuario local lo llamará dos regalados, y los dos tienen razón.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Luiz Soares tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Una decisión que no decide nada sobre el campo y lo decide todo en el vestuario. El entrenador ha dicho, sin decirlo, qué voz quiere que se oiga cuando la suya no esté.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Marcel Cerezo deja Azuriz por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.