Grígor

Defensa central - Oeste
2 Sep 2026
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Marcado para Grígor

3 Edición

El Heraldo de Oeste

17/08/2026
De nuestro corresponsal de fútbol Crisis

Plantilla

Andrey sostiene él solo a Oeste

Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 17 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.

Partido

Se acaba el camino de Oeste en la copa

1‑5 ante Corinthians, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.

La grada

Una goleada en copa ante el Corinthians deja al Oeste dando explicaciones

1-5, y mucho antes del final la afición visitante había pasado del ánimo a algo bastante más afilado. Nadie llama a una tertulia por perder por poco.

Plantilla

Se calientan los ánimos en el Oeste

Sérgio Raphael estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.

Partido

Matheus Araújo, entre los goles en una tarde loca

6 goles en un partido, Matheus Araújo en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Oeste ni a Corinthians.

Plantilla

Grígor choca con un compañero por las exigencias

La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.

El banquillo

Diego Aragão se lleva el toque del técnico

«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.

Directiva

Nadie salió deprisa del vestuario de Oeste

La puerta siguió cerrada mucho después del pitido final. Lo que se dijo allí es cosa suya; si sirvió, lo dirá el sábado.

El banquillo

La vista desde el banquillo

«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑5, pronunciadas por Leonardo Guimarães ante una sala que ya las había oído.

En breve