Traspaso cerrado, contrato pendiente para Yan Diomandé
Cádiz y Real Madrid han fijado $65.6M. El resto pertenece al jugador y a su agente, y un aficionado que ya ha visto una de estas sabe que todavía no hay que comprar la camiseta.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Cádiz, y no se va a retirar.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Cádiz ha hecho la parte difícil con Eibar, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Se le ofreció un contrato y lo declinó. Si fue la ficha, el papel o la ciudad, nadie en Estudiantes lo dice, y a nadie en Cádiz le divierte adivinarlo.
El nombre de Marc-Olivier Doué ha aparecido en conversaciones de las que Cádiz no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
En breve
PlantillaJavi Ontiveros choca con un compañero por las exigencias
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Cádiz lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Cádiz ha sido explícito sobre la situación de Efe Aghama, que es más de lo que reciben muchos.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Isaac Obeng estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Cádiz saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Cádiz, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Roger Martí: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Cádiz necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Cádiz querrían reconocer. Se le nota los sábados.
Spezia ha aceptado el dinero. Lo que Cádiz no tiene aún es al hombre, y entre aquí y la fotografía hay una conversación sobre la ficha que las dos partes temen.
El acuerdo con Atlético Madrid está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Plantilla16/08/2027
Javi Ontiveros choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Levante conserva a su hombre, y Cádiz vuelve a una lista con un nombre tachado.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que José Antonio De la Rosa está en ella.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Javi Ontiveros: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Cádiz necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Cádiz y Barcelona han fijado $29.8M. El resto pertenece al jugador y a su agente, y un aficionado que ya ha visto una de estas sabe que todavía no hay que comprar la camiseta.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Valentín Quevedo está viviendo esa versión en el Cádiz, y suele notarse en el primer mes.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Javi Ontiveros estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Albacete conserva a su hombre, y Cádiz vuelve a una lista con un nombre tachado.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Cádiz cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A Newell's Old Boys le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Cádiz tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Javi Castro ha apuntado la fecha.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Colegiales, y no se va a retirar.
Enzo Trinidad estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
La música estaba apagada y las duchas corrieron tarde. Lo que se dijo en ese vestuario se queda allí, pero el sábado publicará el acta.
El banquillo19/04/2027
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑3 Bautista Pereyra salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Colegiales saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Colegiales no han contestado, que también es una forma de contestar.
Franco Hanashiro y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Valentín Quevedo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Directiva29/03/2027
Los sueldos se tragan el 88% de los ingresos de Colegiales
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
Antes llevaba la otra camiseta. El sábado juega contra Tristán Suárez con esta, y todo lo que diga esta semana sobre que es un partido más será mentira.
El banquillo29/03/2027
Rodrigo Monserrat se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Colegiales lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Colegiales saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Colegiales lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
6 goles en un partido, Rodrigo Monserrat en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Colegiales ni a Estudiantes.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El error de un defensa lo arregla otro; el de un portero acaba dentro. Lo supo antes de que el balón cruzara la línea, y todo el campo también.
El banquillo08/03/2027
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 2‑4 Bautista Pereyra salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
18 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Colegiales pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
La racha sin perder llega a 8. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Colegiales cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Emilio Di Fulvio, y el técnico lo permitió.
Acabó 2‑2, y de alguna manera siempre pareció que acabaría así. Una de esas tardes en las que la tabla se mueve menos que los ánimos.
Plantilla15/02/2027
Palabras en el entrenamiento del Colegiales sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Leonardo González está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Franco Hanashiro entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
25 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Colegiales pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
La instrucción llegó del consejo y el banquillo no estaba de acuerdo. Alguien saldrá, el traspaso se llamará buen negocio, y el entrenador se pasará la temporada reconstruyendo alrededor del hueco.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
100 partidos con esta camiseta, a través de entrenadores, descensos y todo lo demás. Una entrega así está desapareciendo del fútbol, y la grada sabe lo que está viendo.
32 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Colegiales pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Colegiales puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Franco Hanashiro estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Ignacio Vallejos y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo01/02/2027
Emilio Di Fulvio se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Colegiales lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Colegiales saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Lo sabré cuando llegue el momento. Todavía no ha llegado». Sebastián Silguero tiene 35 años y 178 partidos a sus espaldas, y el Colegiales tendrá que planificar con cualquiera de las dos respuestas.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Sebastián Silguero se lesiona los ligamentos de la rodilla: 55 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 55 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Colegiales cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Valentín Quevedo, y el técnico lo permitió.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Colegiales saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Franco Hanashiro
76 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Colegiales pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
La clase de año que termina con un nombre leído en voz alta en un salón. Colegiales lo disfrutó cada semana y ahora tiene el problema de que los demás lo saben.
15 partidos y 6 goles lejos de aquí, y un hombre que el entrenador no tenía el verano pasado. La cesión hizo lo que se supone que hacen las cesiones y casi nunca hacen.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Mateo Mamani y Colegiales acuerdan 3 años más.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Emilio Di Fulvio está en ella.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Fernando Miranda entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
90 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Colegiales pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Hay futbolistas que hacen una buena temporada y futbolistas por los que se recuerda una temporada; a los segundos les leen el nombre en un salón en verano. En el Colegiales estarán calladamente encantados y en privado nerviosos.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Colegiales pueden fingir no haber oído.
Franco Hanashiro estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El único premio que ningún otro futbolista del campo puede ganar es para Emilio Di Fulvio, con 6 porterías a cero en la temporada. Un portero puede esperar toda una carrera una temporada así.
119 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Colegiales pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Colegiales no han contestado, que también es una forma de contestar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Colegiales cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Lautaro Gordillo, y el técnico lo permitió.
La instrucción llegó del consejo y el banquillo no estaba de acuerdo. Alguien saldrá, el traspaso se llamará buen negocio, y el entrenador se pasará la temporada reconstruyendo alrededor del hueco.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Colegiales cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Directiva02/11/2026
Los sueldos se tragan el 152% de los ingresos de Colegiales
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
Plantilla02/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Colegiales sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Valentín Quevedo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Mauro Albertengo sale de esa comparación dentro del equipo, y el Colegiales se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Franco Hanashiro entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Antes era una de las opciones. Ahora es uno de los hombres alrededor de los cuales se eligen las opciones, y el cambio ocurrió tan en silencio que solo el vestuario lo notó ese día.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Colegiales saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Colegiales lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Enzo Trinidad estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla05/10/2026
Palabras en el entrenamiento del Colegiales sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Franco Malagueño está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Directiva05/10/2026
Los sueldos se llevan el 192% de lo que ingresa Colegiales
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Federico Marín. 2‑0 ante Patronato, y la ovación final fue sobre todo suya.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Valentín Quevedo está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
16 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Colegiales pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Colegiales cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Ignacio Vallejos quiere fútbol continental; si el Colegiales puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Plantilla28/09/2026
Palabras en el entrenamiento del Colegiales sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Lucio Castillo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Lautaro Gordillo, y el técnico lo permitió.
Acabó 1‑1, y de alguna manera siempre pareció que acabaría así. Una de esas tardes en las que la tabla se mueve menos que los ánimos.
El banquillo28/09/2026
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Bautista Pereyra eligió la versión del vaso medio lleno del 1‑1; la afición se fue con la otra.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
23 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Colegiales pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Colegiales lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Enzo Trinidad y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Tiene 23 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Franco Malagueño. 2‑0 ante Maipú, y la ovación final fue sobre todo suya.
Notas de los jugadores21/09/2026
Franco Malagueño jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.02. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
El banquillo21/09/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Bautista Pereyra, sobre una victoria por 2‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
Valentín Quevedo se lesiona los ligamentos de la rodilla: 30 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 30 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Franco Malagueño estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Mauro Albertengo. 2‑0 ante Güemes, y la ovación final fue sobre todo suya.
Ignacio Vallejos y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla14/09/2026
18 caras nuevas y el Colegiales todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
El banquillo14/09/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Bautista Pereyra fue breve tras ganar 2‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
37 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Colegiales pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Franco Malagueño estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Colegiales cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Facundo Rivero está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Rodrigo Monserrat, y el técnico lo permitió.
Toca Güemes, y hay un hombre en el vestuario de Colegiales que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Colegiales saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Andrés Ríos entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
44 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Colegiales pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Leandro Martínez Montagnoli marcó, fue calificado con 7.71 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Un nombre más en la lista: Ibiza ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Rodrigo Monserrat. La respuesta de Colegiales no ha cambiado. De momento.
Franco Hanashiro estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Bautista Pereyra eligió la versión del vaso medio lleno del 1‑1; la afición se fue con la otra.
Regates completados: 13. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El error de un portero no tiene detrás a ningún defensa que lo arregle. Él lo supo antes de que el balón cruzara la línea, la grada un segundo después, y esta noche no hay nada que nadie pueda decir.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
El banquillo24/08/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑3, pronunciadas por Bautista Pereyra ante una sala que ya las había oído.
11 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Nueva Chicago avanza y Colegiales se vuelve a casa, con el 0‑1 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Elías Ocampo marcó, fue calificado con 7.32 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Valentín Quevedo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.