80 puntos, y el resto de la categoría mirando hacia arriba. Todo equipo que acaba primero se pasa la temporada fingiendo que no piensa en ello, y este ya ha empezado a fingir.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 67 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Ya son 9 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y José Giménez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Una media de 7.40 en la temporada con 23 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
A los 37 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.85 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Deportivo La Coruña lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Diego Villares y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Regates completados: 17. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
11 goles en 27 partidos en Alcorcón: números que viajan a casa más rápido que él. En Deportivo La Coruña alguien actualiza una hoja de cálculo cada lunes, y cada semana se lee mejor.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Deportivo La Coruña trata con un hombre que quiere otro país.
57 puntos, y el resto de la categoría mirando hacia arriba. Todo equipo que acaba primero se pasa la temporada fingiendo que no piensa en ello, y este ya ha empezado a fingir.
Regates completados: 31. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Deportivo La Coruña pueden fingir no haber oído.
Plantilla01/03/2027
José Giménez choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Marc Casadó estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ya se había levantado el cartel del añadido, la victoria estaba descontada, y entonces marcó Cádiz. No hay peor minuto para encajar, y el estadio se vació en el silencio que sigue a uno de esos.
Una media de 7.36 en la temporada con 20 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
A los 37 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.26 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
400 partidos con esta camiseta, a través de entrenadores, descensos y todo lo demás. Una entrega así está desapareciendo del fútbol, y la grada sabe lo que está viendo.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Deportivo La Coruña nadie finge estar haciéndolo.
Regates completados: 15. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 1‑0, Felipe Sanz podía permitirse ser generoso.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Ourense CF esperando con una camiseta. En Deportivo La Coruña nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
La oferta de RB Leipzig por Leo Román se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
El nombre de Yeremay ha aparecido en conversaciones de las que Deportivo La Coruña no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Deportivo La Coruña lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Lorenzo Amatucci tiene 22 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y José Giménez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Deportivo La Coruña cosas que tardan más de una semana en retirarse.
7 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Notas de los jugadores21/12/2026
Ni rastro de nervios en David Mella a los 21: 7.76
Lo más difícil de tener 21 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. David Mella no lo necesitó: 7.76, y parecía el más cómodo del campo.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Leo Román quiere fútbol continental; si el Deportivo La Coruña puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y José Giménez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Betis avanza y Deportivo La Coruña se vuelve a casa, con el 0‑2 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
A los 37 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.26 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
Una media de 7.21 en la temporada con 13 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Aitor Córdoba está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 1‑0, Felipe Sanz podía permitirse ser generoso.
Alguien vio todos los partidos de la categoría este fin de semana y decidió que él fue lo mejor de cualquiera de ellos. Un honor pequeño, y la mayoría de las carreras terminan sin uno.
David Mella, 21 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.79
Un 7.79 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 7.97 con 37 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Diego Villares marcó, fue calificado con 7.50 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Marc Casadó y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 21 años que siente suyo. David Mella la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Luismi Cruz, y el técnico lo permitió.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Miguel Loureiro estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Deportivo La Coruña cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y José Giménez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«La firma más fácil de mi carrera.» Giacomo Quagliata y Deportivo La Coruña acuerdan 4 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia David Mella, y el técnico lo permitió.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Riki entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Toca Eibar, y hay un hombre en el vestuario de Deportivo La Coruña que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Dos goles y un 9.08 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Deportivo La Coruña lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
4 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y José Giménez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Plantilla26/10/2026
El mejor de la categoría el pasado fin de semana fue un jugador del Deportivo La Coruña
Es un honor pequeño y no es poca cosa: alguien vio todos los partidos de la división y decidió que Pierre-Emerick Aubameyang fue lo mejor de cualquiera de ellos.
En breve
El banquilloDani Barcia, fuera tras una mala racha
Gijón querrá olvidar esto cuanto antes: 4‑1, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Deportivo La Coruña fue despiadado como lo son los equipos buenos.
A los 37 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 9.25 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». David Mella y Deportivo La Coruña acuerdan 5 años más.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Yeremay la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. José Giménez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
2 goles antes de que el estadio terminara de llenarse. Gijón pasó el resto de la tarde jugando un partido ya decidido, y todo el mundo en las gradas lo sabía.
La oferta de Sevilla por Adrià Altimira se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Deportivo La Coruña, y no se va a retirar.
Ha pasado la hora límite y la plantilla es la que es. Altas, 17; bajas, 12; y todo lo demás que se publicó sobre este club el mes pasado fue un rumor que se quedó en rumor.
Deportivo La Coruña preguntó y Wanderers dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y José Giménez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Nadie hace un documental sobre un isquiotibial y todo el mundo en esto lo teme. En el Deportivo La Coruña irán con cuidado con la fecha de vuelta, porque la segunda siempre es peor que la primera.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Deportivo La Coruña cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y David Mella entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.