No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 22 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Alavés cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Plantilla12/10/2026
Facundo Garcés choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Lucas Boyé: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Alavés necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Nicolás Valentini ha apuntado la fecha.
Las cifras no se guardan en un vestuario y nunca se han guardado. No pide más de lo que vale: pregunta por qué el de al lado vale más, y en el Alavés esa pregunta es más difícil de responder.
Visita un equipo del puesto 20. El resultado no le hará la temporada a nadie y podría desbaratar en silencio la forma de una, y por eso el entrenador lleva viendo vídeo desde el domingo.
En breve
El banquilloEl técnico planta su bandera en Carles Aleñá
10 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Estaba todo acordado hasta que dejó de estarlo, y Abde vuelve a Alavés con un verano para olvidar. Ninguno de los dos clubes dice quién se levantó de la mesa.
Plantilla14/09/2026
Pablo Ibañez choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Empate en el minuto 88, tras una tarde que Alavés tenía prácticamente cerrada. Betis lo llamará un punto ganado; el vestuario local lo llamará dos regalados, y los dos tienen razón.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 1‑1, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
7.46, 1 en el marcador y la comedia concreta de un jugador de la línea de cuatro celebrando como quien hace esto cada semana. No lo hace, y por eso el estadio reaccionó como reaccionó.
Se le ofreció un contrato y lo declinó. Si fue la ficha, el papel o la ciudad, nadie en Real Madrid lo dice, y a nadie en Alavés le divierte adivinarlo.
Regates completados: 15. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Una consulta de cesión a Athletic Bilbao: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
Stade de Reims quería más de $14.4M y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Barakaldo esperando con una camiseta. En Alavés nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
El acuerdo con Levante está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Pablo Ibañez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Betis conserva a su hombre, y Alavés vuelve a una lista con un nombre tachado.
Alavés ofreció $15.6M; Valencia dijo que ni de lejos. Al entrenador le dirán que el dinero sigue ahí para el jugador adecuado, que es lo que se les dice a los entrenadores.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Alavés ha hecho la parte difícil con San Martín, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Alavés cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Pablo Ibañez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Alavés cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Nada de esto saldrá en una nota de prensa. Un plan subió, volvió rechazado, y la versión del club que habría existido dentro de tres años dejó de ser posible en silencio.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Famalicao conserva a su hombre, y Alavés vuelve a una lista con un nombre tachado.
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Alavés escucha una frase así exactamente como está construida.
Antonio Blanco y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Facundo Garcés quiere fútbol continental; si el Alavés puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Pablo Ibañez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Alavés trata con un hombre que quiere otro país.
En breve
El banquilloLucas Boyé llama a la puerta del técnico