La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Marlon estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Ñublense, otra semana sin la firma de Andrey.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Iván Calligaris, y el técnico lo permitió.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Alejo Mainero está en ella.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Andrey entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Ñublense lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ñublense cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Iván Calligaris, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Julián Moya entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Ñublense querrían reconocer. Se le nota los sábados.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ñublense, y no se va a retirar.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Franco Ortega ya tiene su respuesta de Ñublense; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Bruno Barrionuevo ha hecho la cuenta y no le gusta el resultado. Nada corroe más rápido a un grupo, y ningún club lo ha resuelto nunca explicándole a un futbolista la estructura salarial.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
La racha sin perder llega a 7. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ñublense cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla07/05/2029
Fabiano Souza choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El partido que el resto de la categoría espera con más ganas que cualquiera de los dos equipos que lo juegan. Ambos saben que una victoria cambia la temporada y una derrota no la acaba, que es lo que lo hace difícil de jugar.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo07/05/2029
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Fabiano Souza
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
Plantilla07/05/2029
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Ñublense
7 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
En breve
El banquilloEl veredicto del entrenador
Notas de los jugadoresUna tarde que Fabiano Souza querría devolver
Primero, con 23 puntos. La clasificación es un hecho y un hecho se puede disfrutar, que es hasta donde nadie en el club está dispuesto a llegar en público.
Los clubes lo tienen todo cerrado y lo que queda son papeles y una foto. En Ñublense ya hablan de él en pasado.
Plantilla16/04/2029
Palabras en el entrenamiento del Ñublense sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Fabiano Souza está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Por detrás, y batido según cualquier lectura honesta, hasta el minuto 88. San Marcos de Arica tenía los puntos en el bolsillo y un rincón de la grada seguía creyendo, que es cuando suele pasar.
Directiva16/04/2029
En Ñublense el 89% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Juan Pablo Barinaga y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
Plantilla02/04/2029
Fabiano Souza choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Joaquín González, y el técnico lo permitió.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Diego Soto está en ella.
Antes llevaba la otra camiseta. El sábado juega contra Rangers de Talca con esta, y todo lo que diga esta semana sobre que es un partido más será mentira.
En breve
El banquilloA Alan Cisnero le han prometido minutos
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Marcos Arturia quiere fútbol continental; si el Ñublense puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
En el Ñublense todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 36 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ñublense cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Diego Soto está en ella.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Víctor González será jugador de otro club este fin de semana, y en Ñublense las despedidas han empezado en voz baja.
Nadie en el Ñublense lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Joaquín González entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Mirko Ladrón de Guevara ha apuntado la fecha.
Las cifras no se guardan en un vestuario y nunca se han guardado. No pide más de lo que vale: pregunta por qué el de al lado vale más, y en el Ñublense esa pregunta es más difícil de responder.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Lucio Urquía será jugador de otro club este fin de semana, y en Ñublense las despedidas han empezado en voz baja.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Maximiliano Guerrero quiere fútbol continental; si el Ñublense puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Juan Pablo Barinaga estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla22/01/2029
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Ñublense
8 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Ñublense, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Jaime Vargas firme algo — un contrato en Ñublense o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Nadie vende un abono con un fichaje así. Cualquier entrenador que haya pasado un mal octubre lo quiere de todos modos, y el Ñublense ha ido a buscar el suyo pronto.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Ñublense. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
«No era lo adecuado para mí. No voy a explicar por qué a nadie salvo a quienes les debo una explicación». Un acuerdo cerrado entre dos clubes, y un jugador que declinó formar parte de él.
Maximiliano Guerrero y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Talleres conserva a su hombre, y Ñublense vuelve a una lista con un nombre tachado.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Ñublense donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
Una cara nueva en su posición y una camiseta que creía suya, de repente en discusión. Ñublense no ha prometido nada, que es lo que prometen los clubes en esta fase.
Puesto 6 con 48 puntos, y las plazas que dan billete europeo lo bastante cerca como para contarlas. Las temporadas así se deciden en dos resultados de abril, y el club sabe cuáles.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Ñublense la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
Hay futbolistas que hacen una buena temporada y futbolistas por los que se recuerda una temporada; a los segundos les leen el nombre en un salón en verano. En el Ñublense estarán calladamente encantados y en privado nerviosos.
El Cobresal no quería vender y la cifra es la razón por la que lo hizo. $780.0K por Julián Brea, y la exigencia que llega con él no la suaviza ningún periodo de adaptación.
La oferta llegó a Deportes La Serena esta semana y a ellos les toca responder. Las primeras ofertas rara vez se hacen para que salgan; se hacen para saber con qué fuerza se cierra la puerta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ñublense cosas que tardan más de una semana en retirarse.
$150.0K era lo máximo que el club iba a pagar y Curicó Unido pedía más. Operaciones así resucitan en la última semana del mercado más o menos la mitad de las veces, y todos los implicados lo saben.
Ñublense preguntó y Palestino dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Curicó Unido ha aceptado el dinero. Lo que Ñublense no tiene aún es al hombre, y entre aquí y la fotografía hay una conversación sobre la ficha que las dos partes temen.
La oferta llegó a Cobresal esta semana y a ellos les toca responder. Las primeras ofertas rara vez se hacen para que salgan; se hacen para saber con qué fuerza se cierra la puerta.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Marcos Arturia quiere fútbol continental; si el Ñublense puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Ñublense preguntó y Antofagasta dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Un nombre más en la lista: San Marcos de Arica ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre José Tomás Herrera. La respuesta de Ñublense no ha cambiado. De momento.
Todos han dejado de fingir: Deportes Santa Cruz hará la llamada por Lucio Urquía esta semana. En Ñublense tienen una cifra en mente, y la cifra no es tímida.
Nadie en el Ñublense lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Ñublense nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Juan Pablo Barinaga estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Joaquín González, y el técnico lo permitió.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Ñublense nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Juan Pablo Barinaga y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Ñublense tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
En breve
El banquilloDiego Soto se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
El banquilloJulián Moya llama a la puerta del técnico
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Ñublense no han contestado, que también es una forma de contestar.
Lautaro Spatz y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La lesión más común del fútbol y de la que más prisa se tiene por volver. En Ñublense hablarán de 15 días y se andarán con cuidado, porque la segunda siempre es peor que la primera.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Ñublense ha sido explícito sobre la situación de Joaquín González, que es más de lo que reciben muchos.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Jaime Vargas. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Puesto 6, 48 puntos, y un tramo final que decide si la próxima temporada tiene noches de jueves. Nadie lo llama todavía una carrera, que es lo que se dice cuando se está en una.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Ñublense no han contestado, que también es una forma de contestar.
Juan Pablo Barinaga y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Diego Soto está en ella.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Joaquín González entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Ñublense. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Nadie en el Ñublense lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Una convocatoria halaga al jugador y al club que lo formó en la misma frase. En Ñublense lo quieren de vuelta de una pieza y saben que nadie va a consultarles.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Ñublense nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ñublense cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Ñublense, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Jaime Vargas. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Puesto 6 con 48 puntos, y las plazas que dan billete europeo lo bastante cerca como para contarlas. Las temporadas así se deciden en dos resultados de abril, y el club sabe cuáles.
El idioma ha llegado, el encogerse de hombros se ha ido, y discute en los entrenamientos como alguien que cuenta con estar aquí el año que viene. Nada de eso aparece en un traspaso y todo se ve en el campo.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Vicente Lavín será jugador de otro club este fin de semana, y en Ñublense las despedidas han empezado en voz baja.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Lucio Urquía, y el técnico lo permitió.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Mirko Ladrón de Guevara está en ella.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Ñublense tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
Toca Rangers de Talca, y hay un hombre en el vestuario de Ñublense que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Martin Carreño ha apuntado la fecha.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Ñublense nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
Lautaro Spatz estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Jean Aranguiz tras el 0‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Directiva04/09/2028
Los sueldos se llevan el 94% de lo que ingresa Ñublense
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Una lesión de rodilla de las peores para Lucio Urquía
17 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Ñublense pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Felipe Barrientos será jugador de otro club este fin de semana, y en Ñublense las despedidas han empezado en voz baja.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Marcos Arturia quiere fútbol continental; si el Ñublense puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Regates completados: 23. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Lautaro Spatz y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Juan Pablo Barinaga estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
26 puntos al llegar a la mitad. La primera vuelta es una promesa; la segunda es una factura, y la ciudad está a punto de descubrir cuál de las dos ha sido esta.
En breve
Notas de los jugadoresFacundo López por encima de todo