«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Dibba, y no se va a retirar.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Al Shabab conserva a su hombre, y Dibba vuelve a una lista con un nombre tachado.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Regates completados: 15. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Ismail Al Shamsi lo produjo, y el 9.16 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Álex Fernández estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Tiene 20 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
El banquillo28/12/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Majed Khalfan fue breve tras ganar 2‑1, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Dibba tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Evans Ampofo: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Dibba necesitando que juegue como si nada de eso importara.
En breve
Notas de los jugadoresSaymon los va pasando de uno en uno
Ismail Al Shamsi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
11 puntos al llegar a la mitad. La primera vuelta es una promesa; la segunda es una factura, y la ciudad está a punto de descubrir cuál de las dos ha sido esta.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Mohammed Rowaihy, y el técnico lo permitió.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Abdelaziz Mohamed: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Dibba necesitando que juegue como si nada de eso importara.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Dibba, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Álex Fernández y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Dibba sabe decir en qué semana.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Majed Khalfan tras el 0‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Fahad Bader, y el técnico lo permitió.
Toca Al Shabab, y hay un hombre en el vestuario de Dibba que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
En breve
El banquilloEl plan no tenía sitio para Evans Ampofo
Sharjah se llevó los puntos tras un 0‑2 que costará explicar en la grada.
Mercado09/11/2026
Uno de los nuestros: Fahad Juma se incorpora al primer equipo del Dibba
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Fahad Juma es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Salem Suqrat lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.