Una lesión de rodilla de las peores para Álvaro Marín
110 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Universidad Catolica pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universidad Catolica pueden fingir no haber oído.
Ya son 6 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
Puesto 3, 31 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Emiliano Ramos será jugador de otro club este fin de semana, y en Universidad Catolica las despedidas han empezado en voz baja.
Santiago Gauna estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Universidad Catolica puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Franco Ayunta estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Universidad Catolica, y no se va a retirar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Universidad Catolica nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Ya son 7 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Universidad Catolica puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
Plantilla12/03/2035
Franco Ayunta choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Algunos partidos los decide un instante; este lo decidió un hombre. 7.70 en la ficha, y la afición del Universidad Catolica se fue a casa repitiendo un nombre.
En breve
El banquilloLa tabla de forma ha alcanzado a Santiago Gauna
26 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Universidad Catolica pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Universidad Catolica nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universidad Catolica cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla27/11/2034
Franco Ayunta choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Agustín Melano quiere fútbol continental; si el Universidad Catolica puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
«Fueron honestos conmigo, y prefiero saberlo.» A Emiliano Ramos le han comunicado que no entra en los planes del técnico de Universidad Catolica.
El banquillo27/11/2034
Emiliano Viveros se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Universidad Catolica lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Danley Jean-Jacques ha apuntado la fecha.
Hernán Taborda ha hecho la cuenta y no le gusta el resultado. Nada corroe más rápido a un grupo, y ningún club lo ha resuelto nunca explicándole a un futbolista la estructura salarial.
Santiago Gauna estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Iván Cabrera quiere fútbol continental; si el Universidad Catolica puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Franco Ayunta estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Universidad Catolica, otra semana sin la firma de Renato Solís.
8 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Emiliano Ramos, y el técnico lo permitió.
Se explicará como un cambio por el bien del equipo, y puede que incluso lo sea. Nadie que lo haya llevado se lo cree, y tampoco el hombre al que acaban de quitárselo.
0‑0. El fútbol continental es donde un club descubre lo que realmente es, y el Universidad Catolica salió bien parado de ese descubrimiento ante São Paulo.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universidad Catolica pueden fingir no haber oído.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Emiliano Ramos será jugador de otro club este fin de semana, y en Universidad Catolica las despedidas han empezado en voz baja.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universidad Catolica cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Universidad Catolica le dijo a Renato Solís que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Santiago Gauna y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Emiliano Viveros está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Matías Arezo se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Universidad Catolica lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Universidad Catolica, otra semana sin la firma de Iván Cabrera.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Luciano Acosta entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Las cifras no se guardan en un vestuario y nunca se han guardado. No pide más de lo que vale: pregunta por qué el de al lado vale más, y en el Universidad Catolica esa pregunta es más difícil de responder.
41 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Universidad Catolica pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Universidad Catolica no han contestado, que también es una forma de contestar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Universidad Catolica nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Tomás González lo ha hecho, en Universidad Catolica, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universidad Catolica cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Toda racha termina una tarde que alguien había apuntado como trámite. Esta duró 8 partidos: los bastantes para que la ciudad dejara de contarlos, y los justos para que recuerde exactamente quién la paró.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Universidad Catolica puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
Plantilla04/09/2034
Franco Ayunta choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Universidad Catolica, y no se va a retirar.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Universidad Catolica lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
9 partidos sin perder, y entonces Universidad de Chile. Nadie en el estadio fingía que fuera a durar para siempre; nadie esperaba tampoco que se acabara aquí.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Emiliano Viveros estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Universidad Catolica trata con un hombre que quiere otro país.
JP Galvão y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
En breve
Objetivos de mercadoPuerta cerrada por Jorge Luque