No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Godoy Cruz cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Roberto Ramírez ha hecho la cuenta y no le gusta el resultado. Nada corroe más rápido a un grupo, y ningún club lo ha resuelto nunca explicándole a un futbolista la estructura salarial.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Godoy Cruz querrían reconocer. Se le nota los sábados.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Godoy Cruz, y no se va a retirar.
Lucas Arce estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Una tanda se recuerda por su final, y esta termina con Nicolás Claa: 1 penaltis detenidos y una afición que los describirá uno por uno durante los próximos veinte años.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
La racha sin perder llega a 7. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.