A los 21 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
La racha sin perder llega a 6. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Alexandre Duville-Parsemain estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Moreirense cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 0‑0, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
En breve
El banquilloAhora mismo hay alguien mejor que Rodrigo Martins
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
A los 21 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Fábio Martins y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Dinis Pinto estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Rodrigo Martins, y el técnico lo permitió.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Maracás puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
El banquillo21/09/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Francisco Pacheco no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Moreirense tampoco lo escondía nadie.
Nadie en el Moreirense insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Ese es todo el negocio hecho en Moreirense hasta que vuelva a abrirse el mercado. Si fue suficiente se responderá los sábados y no en una columna, y el primer sábado está cerca.
Moreirense lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Flamengo, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Maracás estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Astra conserva a su hombre, y Moreirense vuelve a una lista con un nombre tachado.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Leonardo Vonić está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Moreirense donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Universidad Catolica conserva a su hombre, y Moreirense vuelve a una lista con un nombre tachado.
Regates completados: 16. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Plantilla17/08/2026
Palabras en el entrenamiento del Moreirense sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Rodrigo Alonso está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Francisco Pacheco tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
En breve
DirectivaMoreirense dice no al dinero para la ciudad deportiva