47 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Fernando de la Mora pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Fernando de la Mora, y no se va a retirar.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Guarani de Fram esperando con una camiseta. En Fernando de la Mora nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
6 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Fernando de la Mora tiene que sacar un resultado de donde sea.
Alejandro Machuca y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Guarani conserva a su hombre, y Fernando de la Mora vuelve a una lista con un nombre tachado.
Un punto rescatado en el minuto 93 vale exactamente un punto y bastante más que eso para un vestuario. Este equipo no se rinde, y esa es una reputación que vale más que el resultado.
61 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Fernando de la Mora pueden fingir no haber oído.
El acuerdo con Cerro Porteno está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Fernando de la Mora tiene que sacar un resultado de donde sea.
Alejandro Machuca estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
131 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Sebastián Benítez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Luis Vargas entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
En breve
Notas de los jugadoresBlas Franco los encaró todo el partido
27 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
124 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Hay futbolistas que hacen una buena temporada y futbolistas por los que se recuerda una temporada; a los segundos les leen el nombre en un salón en verano. En el Fernando de la Mora estarán calladamente encantados y en privado nerviosos.
Marcos Duré y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 34 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
Las cuentas se leen ahora con más atención que los resultados. Primero los sueldos y después la ambición: ese es el orden del día, y al entrenador ya se lo han dicho.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Braian Brítez está en ella.
Una lesión de rodilla de las peores para Ivan Enciso
56 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Fernando de la Mora pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Rodrigo Alborno estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Luis Giménez, y el técnico lo permitió.
El banquillo22/11/2027
Blas Franco se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
78 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Marcos Duré estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 36 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Fernando de la Mora es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Se explicará como un cambio por el bien del equipo, y puede que incluso lo sea. Nadie que lo haya llevado se lo cree, y tampoco el hombre al que acaban de quitárselo.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Francisco Pacher está en ella.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Fernando de la Mora, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Puesto 4 con 47 puntos, y las plazas que dan billete europeo lo bastante cerca como para contarlas. Las temporadas así se deciden en dos resultados de abril, y el club sabe cuáles.
Una lesión de rodilla de las peores para Ivan Enciso
102 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Fernando de la Mora pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 27 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Rodrigo Alborno estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 34 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Marcos Duré y Fernando de la Mora acuerdan 2 años más.
Marcos Duré estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Mercado04/10/2027
Luis Giménez tiene permiso para buscarse otro sitio
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Fernando de la Mora ha sido explícito sobre la situación de Luis Giménez, que es más de lo que reciben muchos.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Walter Bogado está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Fernando de la Mora, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Francisco Pacher está en ella.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Marcos Duré y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 34 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
A Jonathan Roa le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 92 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Víctor Dávalos y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 36 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Fernando de la Mora es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Rodrigo Alborno estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Empate en el minuto 93, tras una tarde que Fernando de la Mora tenía prácticamente cerrada. Independiente CG lo llamará un punto ganado; el vestuario local lo llamará dos regalados, y los dos tienen razón.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Fernando de la Mora tiene que sacar un resultado de donde sea.
Ha pasado la hora límite y la plantilla es la que es. Altas, 0; bajas, 2; y todo lo demás que se publicó sobre este club el mes pasado fue un rumor que se quedó en rumor.
Víctor Dávalos estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Rodrigo Alborno está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Fernando de la Mora preguntó y Sportivo Luqueno dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Víctor Dávalos, y el técnico lo permitió.
Derrota por 0‑1, y merecida. El entrenador fue breve después, lo cual probablemente fue prudente.
El banquillo26/07/2027
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Angel Cubas salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
En breve
Objetivos de mercadoUna cesión de Rodrigo Frutos está en marcha
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Fernando de la Mora dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Fernando de la Mora ha hecho la parte difícil con Cerro Porteno, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Víctor Dávalos estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Fernando de la Mora preguntó y Cerro Porteno dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Angel Cubas tras el 1‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Las cuentas se leen ahora con más atención que los resultados. Primero los sueldos y después la ambición: ese es el orden del día, y al entrenador ya se lo han dicho.
En breve
El banquilloBlas Franco se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Rodrigo Alborno está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Giovanni Bordón, y el técnico lo permitió.
Regates completados: 15. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 1‑0, Angel Cubas podía permitirse ser generoso.
El banquillo24/05/2027
Justo Roa se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
En breve
El banquilloEl plan no tenía sitio para Walter Bogado
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Isaías Gavilán lo produjo, y el 8.19 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 35 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Fernando de la Mora es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Fernando de la Mora le dijo a Walter Bogado que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Lesión muscular y 14 días de baja para Braian Brítez
La lesión más común del fútbol y de la que más prisa se tiene por volver. En Fernando de la Mora hablarán de 14 días y se andarán con cuidado, porque la segunda siempre es peor que la primera.
Víctor Dávalos estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Rodrigo Alborno está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Alejandro Machuca, y el técnico lo permitió.
Encajar es una cosa; la respuesta es lo que habla de un vestuario. Derlis Ortiz puso al Fernando de la Mora en tablas en 2 minutos, y Pastoreo no llegó a jugar nunca con ventaja.
Es el problema de vestuario más silencioso y el más duradero, porque nadie ha hecho nada por lo que se pueda sancionar a alguien. 2 jugadores quedan fuera de los 3 grupos por completo, que suele ser el detalle importante.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Angel Cubas tras el 1‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Blas Franco está en ella.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Rodrigo Alborno estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
Fernando de la Mora ha hecho la llamada a Olimpia. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Una consulta de cesión a Sportivo Trinidense: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
En breve
El banquilloBraian Brítez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
PlantillaNo hay sitio para Nelson Eliseche en el nuevo dibujo