5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Western Sydney Wanderers tiene que sacar un resultado de donde sea.
Angus Thurgate y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
7.14, y ninguna discusión seria por parte de quien estuvo allí. El Western Sydney Wanderers tenía once hombres sobre el campo y uno de ellos decidió cómo salía.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Mitchell Gibson tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
Noventa minutos, cero goles, y la discusión empezó antes de vaciarse el aparcamiento: ¿un punto sumado o dos regalados ante Melbourne City? El debate seguirá vivo el jueves.
El banquillo28/12/2026
Aydan Hammond se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Western Sydney Wanderers lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Bozhidar Kraev: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Western Sydney Wanderers necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo21/12/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑2, pronunciadas por Mitchell Gibson ante una sala que ya las había oído.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Antes llevaba la otra camiseta. El sábado juega contra Melbourne City con esta, y todo lo que diga esta semana sobre que es un partido más será mentira.
A los 35 se ha hecho dueño del puesto, y el que lo tenía antes tendrá que explicar algo. En Western Sydney Wanderers hay una decisión que se tomó sola.
Un gol en el minuto 98 convirtió tres puntos en uno y una buena tarde en una discusión sobre cómo se gestionan los partidos que durará hasta el sábado.
Un descuido, un gol, y noventa minutos de trabajo honrado que no valen nada. Ese es el oficio en el Western Sydney Wanderers, y es cruel.
El banquillo02/11/2026
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Dylan Scicluna
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
Se explicará como un cambio por el bien del equipo, y puede que incluso lo sea. Nadie que lo haya llevado se lo cree, y tampoco el hombre al que acaban de quitárselo.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Angus Thurgate entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
El banquillo02/11/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Mitchell Gibson no lo escondía tras el 2‑2, y en el vestuario de Western Sydney Wanderers tampoco lo escondía nadie.