Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Hapoel Kfar Saba hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Hapoel Kfar Saba, y no se va a retirar.
$100.0K sobre la mesa de Maccabi Petach Tikva. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
Daniel Ben Shushan y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Yagel Tarshish. 4‑2 ante Maccabi Petach Tikva, y la ovación final fue sobre todo suya.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Maccabi Haifa conserva a su hombre, y Hapoel Kfar Saba vuelve a una lista con un nombre tachado.
En breve
Notas de los jugadoresOfek Peretz jugó una tarde distinta a la de todos los demás
El banquilloGuy Benayoun se lleva el toque del técnico
11 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Hapoel Kfar Saba tiene que sacar un resultado de donde sea.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Hapoel Kfar Saba hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
8 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Hapoel Kfar Saba sabe decir en qué semana.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo17/12/2035
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑2, pronunciadas por Interim Coach ante una sala que ya las había oído.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 22 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Ya van 10 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Las ocasiones se generan y algo ocurre entre generarlas y rematarlas. Ya van 7 partidos, y la inquietud en el estadio llega un poco antes cada semana.
Notas de los jugadores10/12/2035
Motoki Ohara hizo el trabajo que nadie cuenta: 6.97
18 acciones combinadas y 6.97. Su labor se manifiesta en que otros parezcan buenos, y la única manera fiable de notarla es mirar qué pasa las tardes en que él no está.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Hapoel Kfar Saba nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Daniel Ben Shushan estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Hapoel Kfar Saba dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Ya van 9 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Hapoel Kfar Saba se está agotando.
Defender era opcional y nadie ejerció la opción. 6 goles entre el Hapoel Kfar Saba y Maccabi Tel Aviv, y ni uno solo de los que pagaron la entrada pedirá que le devuelvan el dinero.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Hapoel Kfar Saba dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Puesto 13 y 4 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
Ya van 8 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Daniel Ben Shushan y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Guy Reich, y el técnico lo permitió.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Interim Coach tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Maccabi Tel Aviv llega como líder. A un equipo de arriba se le gana más o menos una vez al mes, y el club que lo consigue se lleva una semana que recuerda durante un año.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Hapoel Kfar Saba dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Hapoel Kfar Saba cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Guy Reich entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Hapoel Kfar Saba tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Hapoel Kfar Saba. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Canteranos: 99, salidos de un departamento valorado hoy en 9 sobre 20. Nada de la cantera aparece en un resultado, y nada del futuro del club existe sin ella.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Hapoel Kfar Saba hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
7 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Hapoel Kfar Saba tiene que sacar un resultado de donde sea.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Hapoel Kfar Saba no han contestado, que también es una forma de contestar.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Omer Atzili será jugador de otro club este fin de semana, y en Hapoel Kfar Saba las despedidas han empezado en voz baja.
4 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 57 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Hapoel Kfar Saba cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 35 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
4 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Hapoel Kfar Saba dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Interim Coach tras el 0‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Hapoel Kfar Saba ha sido explícito sobre la situación de Koji Endo, que es más de lo que reciben muchos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Dan Revivo, y el técnico lo permitió.
Antes llevaba la otra camiseta. El sábado juega contra Beitar Jerusalem con esta, y todo lo que diga esta semana sobre que es un partido más será mentira.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Hapoel Kfar Saba dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Hapoel Kfar Saba cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Hapoel Kfar Saba dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Hapoel Kfar Saba pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Hapoel Kfar Saba nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Daniel Ben Shushan estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Manuel Iylia, y el técnico lo permitió.
Toca Maccabi Haifa, y hay un hombre en el vestuario de Hapoel Kfar Saba que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Hapoel Kfar Saba, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Hapoel Kfar Saba reconocería. Los sábados se nota.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Hapoel Kfar Saba tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
En breve
El banquilloA Kento Maeda le han prometido minutos
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Hapoel Kfar Saba hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Resuelto internamente, que es la fórmula que usa un club cuando prefiere que nadie pregunte dos veces. Le pondrán una multa, pedirá perdón y jugará el sábado.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo08/10/2035
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑3, pronunciadas por Interim Coach ante una sala que ya las había oído.
Una infracción, una audiencia, una semana de sueldo: Hapoel Kfar Saba lo gestionó según el reglamento y no filtró nada, que es como se sabe que va en serio. El vestuario se fijó en las dos mitades.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Hapoel Kfar Saba dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Terminó 0-3. Quedar eliminado en copa es una decepción; esto fue un desmantelamiento público, y la diferencia entre ambas cosas se mide en cuánta gente seguirá hablando de ello en agosto.
Liroy Avrevaya y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Tiene 21 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Eyal Inbrum, y el técnico lo permitió.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Hapoel Kfar Saba dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Notas de los jugadores24/09/2035
Motoki Ohara, 35 años, hace retroceder el reloj: 7.98
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 7.98 con 35 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 2‑1, Interim Coach podía permitirse ser generoso.
A Guy Benayoun le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Hapoel Kfar Saba donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
Motoki Ohara llega con 35 años, sin nada que demostrar y con mucho que transmitir. Las piernas son moneda de jóvenes; saber dónde colocarse no envejece.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Hapoel Kfar Saba hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Ben Adadi lo produjo, y el 9.02 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Omer Atzili será jugador de otro club este fin de semana, y en Hapoel Kfar Saba las despedidas han empezado en voz baja.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Hapoel Kfar Saba cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo17/09/2035
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 2‑3, pronunciadas por Interim Coach ante una sala que ya las había oído.
1 error, un gol y una noche delante de los mismos tres segundos. La verá hoy, mañana y probablemente en febrero, y cualquiera que haya jugado sabe en qué fotograma se queda parado.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Hapoel Kfar Saba hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Maccabi Tel Aviv conserva a su hombre, y Hapoel Kfar Saba vuelve a una lista con un nombre tachado.
Una operación que a mediodía estaba a una llamada de cerrarse había muerto a medianoche. Hapoel Kfar Saba volverá a intentarlo cuando se abra el mercado; puede que para entonces Bnei Sakhnin ya no venda.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Hapoel Kfar Saba, otra semana sin la firma de Chico.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Hisham Layous: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Hapoel Kfar Saba necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Hapoel Kfar Saba puede pedir y sube el sueldo que Chico puede exigir.
El Hapoel Kfar Saba pasó todo el mercado intentando colocar a Ben Adadi y no apareció nadie. Entrena con un grupo que ya le ha dicho que no cuenta con él, y ambas partes esperan ahora la siguiente ventana.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Hapoel Kfar Saba pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Hapoel Kfar Saba nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Ben Adadi se lesiona los ligamentos de la rodilla: 104 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 104 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Interim Coach lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
Los clubes se han dado la mano con Maccabi Haifa; el jugador todavía no. Lo siguiente es el contrato, y en el contrato mueren más operaciones de las que nadie publica.
Directiva05/02/2035
Hapoel Kfar Saba cierra el mercado con una plantilla hecha a su medida
Altas, 0; bajas, 3; y ningún cambio más en meses. El entrenador tiene lo que tiene, la afición tiene su opinión al respecto, y la tabla tendrá la última palabra.
Hapoel Haifa se llevó los puntos tras un 1‑3 que costará explicar en la grada.
Plantilla05/02/2035
Palabras en el entrenamiento del Hapoel Kfar Saba sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Manuel Iylia está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Plantilla05/02/2035
Guy Benayoun es el mejor joven del mes en la categoría
Con 19 años ha pasado un mes siendo mejor que todos los de su edad en la liga, que es algo distinto y más difícil que una buena tarde. En el Hapoel Kfar Saba se esforzarán mucho por no darle demasiada importancia.
El banquillo05/02/2035
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 1‑3 Interim Coach salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Ya van 8 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
8 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Hapoel Kfar Saba sabe decir en qué semana.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Hapoel Kfar Saba, y no se va a retirar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Hapoel Kfar Saba lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Liroy Avrevaya y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla18/12/2034
Manuel Iylia choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El técnico los retuvo y dijo lo que había que decir. Se espera respuesta el sábado, y si no llega las preguntas suben de planta.
El banquillo18/12/2034
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑5 Interim Coach salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Liroy Avrevaya estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El error de un portero no tiene detrás a ningún defensa que lo arregle. Él lo supo antes de que el balón cruzara la línea, la grada un segundo después, y esta noche no hay nada que nadie pueda decir.
El banquillo30/10/2034
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Interim Coach salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
El banquillo30/10/2034
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Ben Sørensen
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Liroy Avrevaya: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Hapoel Kfar Saba necesitando que juegue como si nada de eso importara.