«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Monte Azul pueden fingir no haber oído.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Monte Azul la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
Esteban Castaño estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Wallace estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. José Luis García está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
A Santa Cruz le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
Dos goles y un 9.06 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Gui Sales y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla23/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Monte Azul sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Esteban Castaño está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Una media de 7.26 en la temporada con 11 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
El banquillo23/11/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Roberto Peixoto, sobre una victoria por 2‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Davi Samuel, y el técnico lo permitió.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Monte Azul, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En breve
Notas de los jugadoresJosé Luis García los encaró todo el partido
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Monte Azul, y no se va a retirar.
Esteban Castaño estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Wallace estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Roberto Peixoto tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Vitão, y el técnico lo permitió.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Reidiner entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Monte Azul reconocería. Los sábados se nota.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Monte Azul lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
La orden ha llegado de arriba y no del banquillo, que es la versión de esta conversación que ningún entrenador disfruta. Alguien de esa plantilla está ya disponible, lo vea así o no quien pone el once.
José Luis García y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla02/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Monte Azul sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Esteban Castaño está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Derrota por 1‑2, y merecida. El entrenador fue breve después, lo cual probablemente fue prudente.
Directiva02/11/2026
Los sueldos se llevan el 422% de lo que ingresa Monte Azul
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Hay un nivel en el que a un futbolista dejan de ponerlo a prueba y empiezan solo a contenerlo, y él llegó ahí hace ya tiempo. En el Monte Azul lo saben, y también todos los que lo ven.
Dos goles y un 9.05 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Palabras en el entrenamiento del Monte Azul sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Wallace está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Tiene 22 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Regates completados: 18. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Ruan Carlos estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 37 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Monte Azul es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 3‑1, Roberto Peixoto podía permitirse ser generoso.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
Mercado12/10/2026
Breno Sossai tiene permiso para buscarse otro sitio
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Monte Azul ha sido explícito sobre la situación de Breno Sossai, que es más de lo que reciben muchos.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Reidiner firme algo — un contrato en Monte Azul o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Cada sábado hace cosas a las que nadie a su alrededor sabe responder. Es halagador durante una temporada y un problema a partir de la siguiente, y en Monte Azul saben en cuál de las dos están.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Monte Azul tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Wallace estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Roberto Peixoto tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
A los 28 ha tomado un sitio en lugar de recibirlo, y a otro le toca buscar algo que decir al respecto. En Monte Azul tienen una decisión que no hizo falta tomar.
São Luiz querrá olvidar esto cuanto antes: 3‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Monte Azul fue despiadado como lo son los equipos buenos.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Luís Fernando marcó, fue calificado con 7.95 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Gui Sales estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Regates completados: 21. Cada vez que recibía, alguien tenía que decidir, y cada vez la decisión fue la equivocada.
Plantilla21/09/2026
6 caras nuevas y el Monte Azul todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
El banquillo21/09/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Roberto Peixoto fue breve tras ganar 3‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Andriw estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Monte Azul, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Wallace estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Monte Azul cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Roberto Peixoto sobre una tarde de 2‑0 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
Fortaleza avanza y Monte Azul se vuelve a casa, con el 0‑2 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
Regates completados: 26. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Monte Azul cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla17/08/2026
Palabras en el entrenamiento del Monte Azul sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Wallace está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Notas de los jugadores17/08/2026
Noventa minutos de Ruan Carlos en su mejor versión
Calificado con 8.20. Hay carreras enteras sin una sola tarde así, y él acaba de tener una delante de todo el Monte Azul.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 2‑2, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
Gui Sales y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Wallace estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Monte Azul, otra semana sin la firma de Wallace.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Reidiner entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.