Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Panathinaikos dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
7 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Panathinaikos lo saben.
A los 21 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Filip Mladenović estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La edad todavía no ha alcanzado a Filip Đuričić: 8.08
A los 35 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.08 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Panathinaikos cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Stefan de Vrij, y el técnico lo permitió.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Vasileios Diamantakos tras el 1‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
El banquillo22/02/2027
Adriano Jagušić se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Panathinaikos lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Panathinaikos le dijo a Filip Đuričić que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
«Escuché, lo pensé y me quedo. Esa es toda la historia». Los clubes habían acordado un traspaso. Erik Palmer-Brown no había acordado irse, y resultó ser la parte que importaba.
A los 35 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.81 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
«Tengo ambiciones y me gustaría que el club las compartiera». Nadie ha pedido salir ni le han señalado la puerta, pero un jugador elige esa frase con cuidado y un despacho la escucha exactamente como fue pensada.
Stefan de Vrij estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Una media de 7.09 a una edad en la que casi todos los de su quinta siguen en el filial. En Panathinaikos saben lo que tienen, y a estas alturas ya lo sabe todo el mundo.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Stefan de Vrij. 2‑1 ante Levadiakos, y la ovación final fue sobre todo suya.
Tiene 18 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Peter Michorl, y el técnico lo permitió.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 2‑1, Vasileios Diamantakos podía permitirse ser generoso.
En breve
El banquilloAndrews Tetteh se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
El precio estaba acordado y el vuelo, mirado — y entonces el teléfono dejó de sonar. Iraklis pasó página, Facundo Pellistri se reincorpora a Panathinaikos, y todos fingen que el lunes es solo un lunes.
Un 7.93 de nota a los 21, en un equipo que no hace concesiones por la edad. No necesitó ninguna, y parecía el hombre menos nervioso del campo.
Objetivos de mercado08/02/2027
El cierre del mercado se lleva por delante el fichaje de Greg Taylor
A Panathinaikos se le acabó el tiempo con PAOK. El papeleo seguía abierto cuando pasó la hora límite, y un traspaso que estaba casi hecho es ahora un traspaso que nunca existió.
«Tengo ambiciones y me gustaría que el club las compartiera». Nadie ha pedido salir ni le han señalado la puerta, pero un jugador elige esa frase con cuidado y un despacho la escucha exactamente como fue pensada.
Defender era opcional y nadie ejerció la opción. 7 goles entre el Panathinaikos y Olympiacos, y ni uno solo de los que pagaron la entrada pedirá que le devuelvan el dinero.
No hay forma más cruel de perder un partido. El Panathinaikos marcó en el 117, el saque de centro apenas llegó a producirse, y la afición visitante seguía de pie cuando sonó el final.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Napredak esperando con una camiseta. En Panathinaikos nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
Esto no es fondo de armario y nadie finge que lo sea. Se han pagado $6.5M porque Mady Camara es sencillamente mejor que lo que ya había, y el club ha decidido dejar de esperar.
Notas de los jugadores25/01/2027
Adriano Jagušić, 21 años, juega como si llevara aquí una vida: 8.13
Un 8.13 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Los clubes se han dado la mano con PAOK; el jugador todavía no. Lo siguiente es el contrato, y en el contrato mueren más operaciones de las que nadie publica.
«Sé lo que va a decir la gente. Sé lo que quiero, y está aquí». Panionios tenía el traspaso acordado y la camiseta lista; no tenía al jugador, y ahora ya no lo tendrá.
Lo más difícil de tener 21 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Santino Andino no lo necesitó: 7.86, y parecía el más cómodo del campo.
La persecución de Peter Michorl terminó con $1.7M cambiando de manos y Atromitos sin razones para decir que no. La afición juzgará el precio de la única manera que importa: los sábados.
La oferta de Grafičar por Filip Đuričić se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
11 partidos invicto como local. Los visitantes llegan ya hablando del ambiente, que suele ser la señal de que han perdido medio partido antes del saque inicial.
La cifra aprobada no bastaba. La directiva ha vuelto a reunirse y ha subido su propia oferta hasta $7.5M: un club que quiere a Mady Camara lo suficiente como para preguntar dos veces.
Panathinaikos preguntó y Atromitos dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
En breve
PlantillaSe calientan los ánimos en el Panathinaikos
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Panathinaikos lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
AS Roma pagó $14.5M y Panathinaikos lo aceptó, que es toda la historia en una frase. La versión larga habla del presupuesto salarial y se contará toda la temporada.
Panathinaikos ha acudido a PAOK con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
«He dado todo aquí y necesito un reto nuevo.» La petición es formal, y la relación ya no volverá a ser exactamente la misma.
Mercado11/01/2027
Tan cerca: el traspaso de Santino Andino muere sobre la bocina
El precio estaba acordado y el vuelo, mirado — y entonces el teléfono dejó de sonar. Tigre pasó página, Santino Andino se reincorpora a Panathinaikos, y todos fingen que el lunes es solo un lunes.
Iñaki Peña se ha ido, en las cuentas hay $14.5M más, y la afición se ha quedado con la sensación de que también le han vendido algo a ella. Un buen negocio y una buena decisión no siempre son lo mismo.
La oferta llegó a Atromitos esta semana y a ellos les toca responder. Las primeras ofertas rara vez se hacen para que salgan; se hacen para saber con qué fuerza se cierra la puerta.
A los 21 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Panathinaikos lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
«He dado todo aquí y necesito un reto nuevo.» La petición es formal, y la relación ya no volverá a ser exactamente la misma.
Notas de los jugadores04/01/2027
Adriano Jagušić, 21 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.80
Un 7.80 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
El nombre de Iñaki Peña ha aparecido en conversaciones de las que Panathinaikos no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
La racha sin perder llega a 9. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
$1.7M sobre la mesa de Olympiacos. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
36 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Panathinaikos pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
4 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
Una media de 7.01 en un primer equipo para el que le sobran varios años de juventud. Panathinaikos tienen algo, y a estas alturas lo ha visto toda la categoría.
Kings Kangwa y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Partido12/12/2026
El Panathinaikos convierte su casa en un mal sitio para visitar
8 sin derrota sobre su césped. El campo no ha cambiado; la grada sí: más ruidosa antes y más rápida en notar cuándo el rival preferiría estar en otra parte.
Media liga jugada, puesto 7, 20 puntos en el casillero. Multiplicarlo por dos es la cuenta que ha hecho todo aficionado y la única que nadie en el club hará en voz alta.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Panathinaikos trata con un hombre que quiere otro país.
Tasos Bakasetas se lesiona los ligamentos de la rodilla: 43 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 43 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Lo más difícil de tener 21 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Santino Andino no lo necesitó: 7.93, y parecía el más cómodo del campo.
La oferta de Gimnasia La Plata por Máximo Guzmán se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
3 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Adriano Jagušić sale de esa comparación dentro del equipo, y el Panathinaikos se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
79 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Panathinaikos pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Panathinaikos tiene que sacar un resultado de donde sea.
Stefan de Vrij y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Con 4 jugadores fuera con sus selecciones, las sesiones son pequeñas y el entrenador por fin se oye a sí mismo. Es la única pausa de la temporada, y nunca acaba de parecerlo.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Adriano Jagušić está en ella.
El banquillo09/11/2026
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Vasileios Diamantakos eligió la versión del vaso medio lleno del 0‑0; la afición se fue con la otra.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Azzedine Ounahi firme algo — un contrato en Panathinaikos o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
86 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Panathinaikos pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Panathinaikos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Notas de los jugadores02/11/2026
Adriano Jagušić, 21 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.76
Un 7.76 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Panathinaikos escucha una frase así exactamente como está construida.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Panathinaikos tiene que sacar un resultado de donde sea.
El premio al mejor joven del mes va para un futbolista de 21 años del Panathinaikos que ha parecido un jugador hecho durante cuatro jornadas seguidas. Las cuatro siguientes son las que deciden si lo es.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Panathinaikos le dijo a Stefan de Vrij que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Tasos Bakasetas se lesiona los ligamentos de la rodilla: 94 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 94 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 10 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Panathinaikos pueden fingir no haber oído.
Notas de los jugadores26/10/2026
Adriano Jagušić, 21 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.77
Un 7.77 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Kings Kangwa estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Toca Olympiacos, lo que significa una semana que empieza el lunes. Todo lo demás en esta página se habrá olvidado el sábado; este partido no se olvidará en un año.
102 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Panathinaikos pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Notas de los jugadores19/10/2026
Adriano Jagušić, 21 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.62
Un 7.62 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
A los 33 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.07 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
A los 20 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
El partido alrededor del cual se ordena el calendario. La forma se tira por la ventana, la tabla no se consulta, y durante noventa minutos a Panathinaikos se le juzgará por una sola cosa.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Panathinaikos trata con un hombre que quiere otro país.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 1‑1, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Panathinaikos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Tasos Bakasetas lo produjo, y el 8.36 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
A los 20 fue mejor que todos los de su edad en la categoría durante cuatro semanas seguidas, que es más difícil que una buena tarde. En Panathinaikos intentarán no darle demasiada importancia.
La puerta siguió cerrada mucho después del pitido final. Lo que se dijo allí es cosa suya; si sirvió, lo dirá el sábado.
Plantilla05/10/2026
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Panathinaikos
11 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
El banquillo05/10/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 2‑3 Vasileios Diamantakos salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Vasileios Diamantakos no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Panathinaikos tampoco lo escondía nadie.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Azzedine Ounahi firme algo — un contrato en Panathinaikos o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
La grada esperó un gol que nunca llegó. OFI defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Las cifras no se guardan en un vestuario y nunca se han guardado. No pide más de lo que vale: pregunta por qué el de al lado vale más, y en el Panathinaikos esa pregunta es más difícil de responder.
«Si nos van a ganar, que no sea porque a alguien de aquí le daba pereza». Se levantó y lo dijo delante de todos, y eso es algo que un grupo recuerda de un hombre durante años.
«No era lo adecuado para mí. No voy a explicar por qué a nadie salvo a quienes les debo una explicación». Un acuerdo cerrado entre dos clubes, y un jugador que declinó formar parte de él.
Stefan de Vrij estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Panathinaikos preguntó y Lanús dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Directiva31/08/2026
5 canteranos reciben dorsal del primer equipo en el Panathinaikos
La mañana en que el camino deja de ser un folleto y se convierte en una alineación. La mayoría no estará aquí dentro de tres años; todos han hecho ya la parte difícil, que era llegar a hoy.