Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Independiente nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Independiente cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Fábio Soares, y el técnico lo permitió.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Diego Tarzia está en ella.
Algunos partidos los decide un instante; este lo decidió un hombre. 7.32 en la ficha, y la afición del Independiente se fue a casa repitiendo un nombre.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Independiente no han contestado, que también es una forma de contestar.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Lucio Valdez será jugador de otro club este fin de semana, y en Independiente las despedidas han empezado en voz baja.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Independiente, y no se va a retirar.
Diego Tarzia estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Estudiantes quería más de $99.0K y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Nicolás Barros Schelotto entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Nicolás Barros Schelotto está en ella.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Sambou Soumano, y el técnico lo permitió.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Santiago Salle firme algo — un contrato en Independiente o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
17 días de baja para Raúl Giménez por una fractura
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Independiente dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
La oferta de Vélez por Ramiro Buratti se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Independiente cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La operación que iba a llevar a Sebastián Godoy al Ferro Carril Oeste se ha roto en la última fase y vuelve a presentarse en el Independiente con un verano para olvidar y una temporada por jugar. Nadie dice quién se levantó de la mesa.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Estudiantes conserva a su hombre, y Independiente vuelve a una lista con un nombre tachado.
El reloj hizo lo que Boca Juniors no quiso, y le puso fin. Los aficionados que siguieron la cuenta atrás pasarán el próximo mercado haciéndolo otra vez.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Hecho, y con jornadas de margen. La próxima temporada tendrá noches bajo los focos contra clubes de otros países, y las cuentas, una línea que el año pasado no existía.
1‑0 ante Juventud, y una actuación que se le describirá durante el resto de la temporada a quienes no estuvieron. Camilo Rey Domenech está en el centro de esa descripción.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Independiente la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
«Sé lo que va a decir la gente. Sé lo que quiero, y está aquí». Montevideo City Torque tenía el traspaso acordado y la camiseta lista; no tenía al jugador, y ahora ya no lo tendrá.
Independiente y Boca Juniors han fijado $500.0K. El resto pertenece al jugador y a su agente, y un aficionado que ya ha visto una de estas sabe que todavía no hay que comprar la camiseta.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Independiente nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
La clase de año que termina con un nombre leído en voz alta en un salón. Independiente lo disfrutó cada semana y ahora tiene el problema de que los demás lo saben.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Independiente lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Independiente no han contestado, que también es una forma de contestar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Independiente, y no se va a retirar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Independiente nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Camilo Rey Domenech ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
En breve
PlantillaUna bronca por la intensidad en Independiente