Una lesión de rodilla de las peores para Renzo Bacchia
121 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Penarol pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Penarol nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
3 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
Jugará aquí hasta el verano y luego saldrá por la puerta sin coste, después de haber firmado ya en otra parte. Con la primera parte de esa frase la afición puede; con la segunda, no tanto.
6 goles. Los dos banquillos pasaron la segunda parte mirándose entre ellos más que al césped. Los puristas se quejarán del Penarol y de Cerro por igual; los demás se lo pasaron en grande.
En breve
PlantillaCésar Pérez choca con un compañero por las exigencias
Notas de los jugadoresUno de esos días de Ivan Gimenez
Una lesión de rodilla de las peores para Renzo Bacchia
163 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Penarol pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 67 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Wanderers esperando con una camiseta. En Penarol nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Penarol lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
La oferta se quedó lejos y en Penarol no necesitaron pensarlo mucho. Nadie en este negocio entiende una primera negativa como un final.
Notas de los jugadores07/07/2036
La edad todavía no ha alcanzado a Alan Lescano: 7.86
A los 34 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.86 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Kevin Rolón será jugador de otro club este fin de semana, y en Penarol las despedidas han empezado en voz baja.
Las normas lo permiten y escuece igual. Alexander Hernández ha acordado condiciones con el Progreso para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Bautista Pereira y Penarol acuerdan 4 años más.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Penarol lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Penarol nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Penarol cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Alexander Hernández acaba de firmar por el Penarol y, por una vez, la respuesta importaba.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Penarol puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Renzo Bacchia está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Penarol, otra semana sin la firma de Fernando Bravo.
A Germán Barbas le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Martín Fernández estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
En breve
El banquilloAlan Lescano se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
El banquilloRomán Albornoz se lleva el toque del técnico