79 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Patriotas pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los directivos han dejado de mostrar afecto público al entrenador. En el fútbol eso suele ser el paso previo al comunicado breve.
La grada10/01/2033
La afición se organiza contra la directiva de Patriotas
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Fabricio Vidal será jugador de otro club este fin de semana, y en Patriotas las despedidas han empezado en voz baja.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Patriotas, y no se va a retirar.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. José Sequera está viviendo esa versión en el Patriotas, y suele notarse en el primer mes.
Las normas lo permiten y escuece igual. Felipe Carnicero ha acordado condiciones con el Alianza Petrolera para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
Estaba todo acordado hasta que dejó de estarlo, y Thiago Pacheco vuelve a Patriotas con un verano para olvidar. Ninguno de los dos clubes dice quién se levantó de la mesa.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Patriotas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El acuerdo con Fortaleza CEIF está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
No hay peor forma de perder a un futbolista. José Sequera ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Bogota preguntó y Deportes Tolima dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 34 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Bogota es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
Plantilla03/01/2033
Santiago Gómez choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El acuerdo con Once Caldas está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Santa Fe conserva a su hombre, y Bogota vuelve a una lista con un nombre tachado.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Jacobo Escobar ya tiene su respuesta de Bogota; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Una consulta de cesión a Deportes Tolima: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Franco Castorani entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
En breve
DirectivaAbierto por fichajes: Bogota entra en el mercado
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bogota cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Mauro Morales estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Alejandro Aguilar firme algo — un contrato en Bogota o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Bogota puede pedir y sube el sueldo que Jeremías Denis puede exigir.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Edimer Zea
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 18 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 25 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Ramiro Gagliardi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Mauro Morales estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Edimer Zea ha apuntado la fecha.
Juan Muñóz estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla11/10/2032
Mauro Morales choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 36 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Jeremías Denis entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
20 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Bogota pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Jacobo Escobar entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
28 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Bogota pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bogota cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Nunca quise estar en otro sitio. Aquí queda trabajo por terminar.» Juan José Forero se compromete con Bogota 2 años más.
Plantilla06/09/2032
Mauro Morales choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Estamos muy lejos, y fingir lo contrario no ayuda a nadie.» Nadie se ha movido, y el calendario no juega a favor del club.
El banquillo06/09/2032
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Josué Reyes
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Alejandro Aguilar firme algo — un contrato en Bogota o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Jacobo Escobar y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla16/08/2032
Mauro Morales choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Juan Esteban Gallego entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Alfredo Mendoza ha hecho la cuenta y no le gusta el resultado. Nada corroe más rápido a un grupo, y ningún club lo ha resuelto nunca explicándole a un futbolista la estructura salarial.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Edimer Zea ha apuntado la fecha.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Bogota, y no se va a retirar.
Jacobo Escobar y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla14/06/2032
Palabras en el entrenamiento del Bogota sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Mauro Morales está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Bogota, otra semana sin la firma de José Sequera.
En breve
El banquilloJacobo Escobar llama a la puerta del técnico
El banquilloAhora mismo hay alguien mejor que Santiago Gómez
Las palabras que un fisio dice despacio. 22 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Jacobo Escobar y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla17/05/2032
Palabras en el entrenamiento del Bogota sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Mauro Morales está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Bogota, otra semana sin la firma de José Sequera.
En breve
El banquilloAhora mismo hay alguien mejor que Santiago Gómez
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Bogota lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Jacobo Escobar y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
0‑1 para Valledupar, y ninguna queja que merezca tinta. La actuación no pidió más de lo que obtuvo.
Plantilla19/04/2032
Palabras en el entrenamiento del Bogota sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Andrés Carabalí está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Las palabras que un fisio dice despacio. 40 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Bogota pueden fingir no haber oído.
Jacobo Escobar estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla19/01/2032
Palabras en el entrenamiento del Bogota sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Mauro Morales está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
En el Bogota todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 33 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
Bogota preguntó y Once Caldas dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Bogota, otra semana sin la firma de José Sequera.
48 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Bogota pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Deportivo Pasto lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bogota cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. José Sequera lo ha hecho, en Bogota, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Deportivo Pereira conserva a su hombre, y Bogota vuelve a una lista con un nombre tachado.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Plantilla12/01/2032
Nahuel Barrios choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Bogota, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.