No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Juazeirense cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Higor, y el técnico lo permitió.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Juazeirense, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Juazeirense saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Juazeirense querrían reconocer. Se le nota los sábados.
Ahora parece alguien que vive aquí y no alguien que viene a trabajar aquí. Ha costado casi toda una temporada, y en el Juazeirense la diferencia se ve desde la última fila.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Juazeirense cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Regates completados: 15. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Alex Moreira eligió la versión del vaso medio lleno del 1‑1; la afición se fue con la otra.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Willian Oliveira: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Juazeirense necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Dos goles y un 8.90 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 51 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Eric Soloppi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
23 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
Ignacio Gamarra tiene 20 años, y Juazeirense lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
El banquillo05/10/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Alex Moreira, sobre una victoria por 2‑1 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.