«Sé lo que va a decir la gente. Sé lo que quiero, y está aquí». Spezia tenía el traspaso acordado y la camiseta lista; no tenía al jugador, y ahora ya no lo tendrá.
La oferta de Padova por Erick Pulgar se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Flamengo cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Freitas estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo31/08/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Fernando Correia no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Flamengo tampoco lo escondía nadie.
En breve
Partido¿Punto ganado o dos perdidos para Flamengo?
Ceará querrá olvidar esto cuanto antes: 4‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Flamengo fue despiadado como lo son los equipos buenos.
Dos goles y un 8.55 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
«Escuché, lo pensé y me quedo. Esa es toda la historia». Los clubes habían acordado un traspaso. Dyogo Alves no había acordado irse, y resultó ser la parte que importaba.
Diego Reyes y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
El banquillo17/08/2026
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Jorge Carrascal
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 4‑0, Fernando Correia podía permitirse ser generoso.
En breve
El banquilloEl técnico pone a Dyogo Alves de ejemplo
PlantillaEl mejor de la categoría el pasado fin de semana fue un jugador del Flamengo
PlantillaUn joven del Flamengo se lleva el premio al mejor sub-21
Mirassol querrá olvidar esto cuanto antes: 6‑2, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Flamengo fue despiadado como lo son los equipos buenos.
«Sé lo que va a decir la gente. Sé lo que quiero, y está aquí». Pacos de Ferreira tenía el traspaso acordado y la camiseta lista; no tenía al jugador, y ahora ya no lo tendrá.
Defender era opcional y nadie ejerció la opción. 8 goles entre el Flamengo y Mirassol, y ni uno solo de los que pagaron la entrada pedirá que le devuelvan el dinero.
Jorginho estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Léo Ortiz, y el técnico lo permitió.
Dos goles y un 8.98 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
«Quiero jugar por títulos mientras las piernas me lo permitan». Nada en esa frase es una petición de traspaso, y nadie en Flamengo la escuchó como otra cosa.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Flamengo cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Un nombre más en la lista: Maccabi Petach Tikva ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Dyogo Alves. La respuesta de Flamengo no ha cambiado. De momento.
Empate en el minuto 85, tras una tarde que Flamengo tenía prácticamente cerrada. Botafogo lo llamará un punto ganado; el vestuario local lo llamará dos regalados, y los dos tienen razón.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.