Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Mallorca lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mallorca cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Mallorca nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
A los 23 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Las carreras deben estancarse y luego caer, y los que ignoran eso son siempre los que escuchaban en el entrenamiento. 4 puntos, a lo largo de meses, a una edad en la que la dirección suele ser una sola.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Alejo Miro quiere fútbol continental; si el Mallorca puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Mallorca, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Martin Valjent está en ella.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Mallorca no han contestado, que también es una forma de contestar.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Huesca conserva a su hombre, y Mallorca vuelve a una lista con un nombre tachado.
Pablo Torre y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Mallorca puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Thiago Perruisset estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Mallorca ha hecho la llamada a Genoa. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
2 arriba y con todo controlado, y terminó con Defensa y Justicia como el equipo más feliz. No hay versión de esta tarde que el Boca Juniors disfrute revisando.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Boca Juniors no han contestado, que también es una forma de contestar.
Leandro Paredes estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Boca Juniors nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Regates completados: 21. Cada vez que recibía, alguien tenía que decidir, y cada vez la decisión fue la equivocada.
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Lautaro Blanco sufre una lesión muscular: 16 días de baja
La lesión que siempre vuelve, de la que siempre se regresa con prisa y que en silencio cuesta más carreras que las dramáticas. 16 días es la estimación; la cifra honesta depende de si alguien tiene paciencia.
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1‑0 en la noche y la eliminatoria es suya. La temporada de otro se acabó en esos mismos noventa minutos, algo que la celebración en Boca Juniors tiene todo el derecho a ignorar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Boca Juniors lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
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5 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
Leandro Paredes y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La operación se cayó y se llevó por delante todo lo que iba a pagar. El club amanece con el mismo dueño, el mismo presupuesto y bastante menos paciencia alrededor.
Un nombre más en la lista: General Diaz ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Dylan Gorosito. La respuesta de Boca Juniors no ha cambiado. De momento.
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