32 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Estudiantes de Merida pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Aragua esperando con una camiseta. En Estudiantes de Merida nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
La oferta llegó a Carabobo esta semana y a ellos les toca responder. Las primeras ofertas rara vez se hacen para que salgan; se hacen para saber con qué fuerza se cierra la puerta.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Estudiantes de Merida pueden fingir no haber oído.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Estudiantes de Merida ha hecho la parte difícil con Estudiantes, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Recuperó y luego hizo algo con ello, que son dos trabajos y la razón de que el marcador tenga el aspecto que tiene. 12 acciones combinadas y un 7.19, y ninguna de ellas saldrá en un resumen.
39 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Estudiantes de Merida pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Estudiantes de Merida, y no se va a retirar.
«No era lo adecuado para mí. No voy a explicar por qué a nadie salvo a quienes les debo una explicación». Un acuerdo cerrado entre dos clubes, y un jugador que declinó formar parte de él.
Se le ofreció un contrato y lo declinó. Si fue la ficha, el papel o la ciudad, nadie en UCV lo dice, y a nadie en Estudiantes de Merida le divierte adivinarlo.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Abraham Bahachille y Estudiantes de Merida acuerdan 2 años más.
Loureins Martínez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Michael Nomdanis. 1‑0 ante Trujillanos, y la ovación final fue sobre todo suya.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Rodrigo Arnay está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Richard Ramirez se lesiona los ligamentos de la rodilla: 53 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 53 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
9 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Estudiantes de Merida la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Carabobo lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
Loureins Martínez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Estudiantes conserva a su hombre, y Estudiantes de Merida vuelve a una lista con un nombre tachado.
Richard Ramirez se lesiona los ligamentos de la rodilla: 60 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 60 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Estudiantes de Merida lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Los clubes se han dado la mano con Carabobo; el jugador todavía no. Lo siguiente es el contrato, y en el contrato mueren más operaciones de las que nadie publica.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Alejandro Gutiérrez será jugador de otro club este fin de semana, y en Estudiantes de Merida las despedidas han empezado en voz baja.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Deivid Tegues. 1‑0 ante Anzoátegui, y la ovación final fue sobre todo suya.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
Plantilla13/06/2033
Rodrigo Arnay choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Richard Ramirez se lesiona los ligamentos de la rodilla: 88 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 88 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
2 goles de ventaja y luego una rendición lenta de todo lo ganado. Michael Nomdanis no será el señalado, pero nadie en el Estudiantes de Merida se libra de la conversación que sigue a un desplome así.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Salvador Rodríguez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Denilson Ojeda está en ella.
El banquillo16/05/2033
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Interim Coach no lo escondía tras el 2‑2, y en el vestuario de Estudiantes de Merida tampoco lo escondía nadie.
En breve
El banquilloAhora mismo hay alguien mejor que José Lovera
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Estudiantes de Merida cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Defender era opcional y nadie ejerció la opción. 8 goles entre el Estudiantes de Merida y Marítimo de La Guaira, y ni uno solo de los que pagaron la entrada pedirá que le devuelvan el dinero.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Manuel Páez, y el técnico lo permitió.
Notas de los jugadores02/05/2033
Adriano Sanabria jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.36. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Rodrigo Arnay estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Salvador Rodríguez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Estudiantes de Merida puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Alejandro Gutiérrez será jugador de otro club este fin de semana, y en Estudiantes de Merida las despedidas han empezado en voz baja.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Estudiantes de Merida tiene que sacar un resultado de donde sea.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Salvador Rodríguez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia José Lovera, y el técnico lo permitió.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 0‑0, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Estudiantes de Merida nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Ya son 3 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Salvador Rodríguez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Salvador Rodríguez. 1‑0 ante Monagas, y la ovación final fue sobre todo suya.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo21/02/2033
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Interim Coach fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Alguien vio todos los partidos de la categoría este fin de semana y decidió que él fue lo mejor de cualquiera de ellos. Un honor pequeño, y la mayoría de las carreras terminan sin uno.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Estudiantes de Merida no han contestado, que también es una forma de contestar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Estudiantes de Merida nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Se fue siendo un chaval y regresa sabiendo todavía dónde está la grada visitante. A la mayoría de los fichajes hay que explicarlos; a este le bastó una foto.
11 chavales suben, y en algún punto del edificio quienes los entrenaron con doce años están teniendo, en silencio, la mejor mañana de su año laboral. Nada de esto sale en un resultado, y es para esto que existe la cantera.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Francisco Gonzalez lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Confirmado, matemático, y una ciudad en vela toda la noche. Contuviera lo que contuviera la temporada, termina una categoría más arriba de donde empezó.
15 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Estudiantes de Merida pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
La clase de año que termina con un nombre leído en voz alta en un salón. Estudiantes de Merida lo disfrutó cada semana y ahora tiene el problema de que los demás lo saben.
Los clubes se han dado la mano con Mineros de Guayana; el jugador todavía no. Lo siguiente es el contrato, y en el contrato mueren más operaciones de las que nadie publica.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Estudiantes de Merida pueden fingir no haber oído.
$1.0M sobre la mesa de Carabobo. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
Algunos fichajes necesitan una campaña de prensa. Este necesitaba una camiseta con el número de siempre. Manuel Páez vuelve a ser jugador de Estudiantes de Merida, y la ciudad ya tiene su historia del verano.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Carabobo conserva a su hombre, y Estudiantes de Merida vuelve a una lista con un nombre tachado.
$31.0K era lo máximo que el club iba a pagar y Real Frontera pedía más. Operaciones así resucitan en la última semana del mercado más o menos la mitad de las veces, y todos los implicados lo saben.
22 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Estudiantes de Merida pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Estudiantes de Merida pueden fingir no haber oído.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Junior Díaz está viviendo esa versión en el Estudiantes de Merida, y suele notarse en el primer mes.
$590.0K sobre la mesa de Carabobo. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
Estudiantes de Merida ha acudido a Zamora con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
$31.0K sobre la mesa de Real Frontera. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
El papeleo se termina mucho antes que el jugador. Christian Mansilla ha acordado venir cuando expire su contrato actual, lo que significa que el Estudiantes de Merida se ha ahorrado un presupuesto de verano con una llamada.
Gustavo Larrazabal se lesiona los ligamentos de la rodilla: 36 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 36 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Estudiantes de Merida lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Carabobo lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
Mateo Zapata estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Estudiantes de Merida preguntó y Yaracuyanos dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Víctor Villalba se lesiona los ligamentos de la rodilla: 60 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 60 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Directiva06/12/2032
El silencio de arriba empieza a sonar en Dynamo Puerto
Nadie en la directiva ha dicho nada contra el entrenador, y ese es justo el problema: tampoco dicen ya nada a favor.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 139 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Dynamo Puerto todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Dynamo Puerto, y no se va a retirar.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Dynamo Puerto ha hecho la parte difícil con Monagas, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Cayetano Fernández y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
Mateo Zapata y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Germán Contreras está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Roberto Sánchez está en ella.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Estudiantes de Merida hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Estudiantes de Merida no han contestado, que también es una forma de contestar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Rodrigo Arnay está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Wuilker Medina, y el técnico lo permitió.
El banquillo30/08/2032
Roberto Sánchez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Estudiantes de Merida lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Estudiantes de Merida cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Germán Contreras estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Gustavo Larrazabal, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Estudiantes de Merida tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Nicasio Dorado ha apuntado la fecha.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Alejandro Gutiérrez entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
52 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Estudiantes de Merida pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 55 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Estudiantes de Merida no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Daniel Rivillo y Estudiantes de Merida acuerdan 2 años más.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
En breve
El banquilloUn error, y Mateo Zapata todavía lo paga
122 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Estudiantes de Merida pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 66 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Estudiantes de Merida, y no se va a retirar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Josué Nawrocki estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Estudiantes de Merida cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Estudiantes de Merida ha sido explícito sobre la situación de Germán Contreras, que es más de lo que reciben muchos.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Estudiantes de Merida, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 24 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Mateo Zapata y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla29/09/2031
Josué Nawrocki choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Estudiantes de Merida, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Puesto 5, 53 puntos, y un tramo final que decide si la próxima temporada tiene noches de jueves. Nadie lo llama todavía una carrera, que es lo que se dice cuando se está en una.
En breve
MercadoLa historia de Edwuin Pernía se niega a morir