Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 46 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Jean estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 84 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
La lesión más común del fútbol y de la que más prisa se tiene por volver. En Boa hablarán de 18 días y se andarán con cuidado, porque la segunda siempre es peor que la primera.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Boa ha hecho la parte difícil con Mirassol, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Lucas Luan y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla14/12/2026
Simón Herrera consigue el traspaso que siempre quiso
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Simón Herrera acaba de firmar por el Boa y, por una vez, la respuesta importaba.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
103 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Boa pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Boa hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
El acuerdo con Fortaleza está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
134 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Boa pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Boa hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Diogo, y el técnico lo permitió.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Anderson Carvalho entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Denival ha apuntado la fecha.
En breve
El banquilloLucas Luan conserva el voto de su entrenador
PlantillaLucas Luan es la comidilla de la ciudad deportiva
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 25 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Lucas Luan y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Diogo entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Denival
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 33 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Boa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Roberto Costa tras el 1‑4, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Boa, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Lucas Luan y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 1‑1, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Denival entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Antes llevaba la otra camiseta. El sábado juega contra Atletico Goianiense con esta, y todo lo que diga esta semana sobre que es un partido más será mentira.